lunes, 23 de mayo de 2011

Más que anécdota, una curiosidad

Raffaello Sanzio (Urbino, 6 de abril de 1483 – Roma, 6 de abril de 1520), más conocido como Rafael de Urbino, pintor y arquitecto del Renacimiento italiano y uno de los mayores representantes del Humanismo, recibió el encargo de realizar un cuadro que terminó recibiendo el título de “La Madonna de San Sixto” (1514), donde junto a la Virgen María, el Niño y Santa Barbara aparece el Papa Sixto IV con seis dedos en la mano. Lo curioso es que el pontífice, cuyo nombre significa seis, no tenía esta anomalía anatómica pero parece que en aquella época –como en otras la superstición popular otorgaba a su poseedor ciertas dotes proféticas, capacidad para interpretar los sueños, señales e incluso adelantarse a los acontecimiento. Este lienzo se encuentra en la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde (Alemania).


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