martes, 28 de junio de 2011

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (13)

En «Encuentros en la Academia» publica hoy el Diario de Cádiz un artículo, en el que nuestro académico don Emilio Flor, hace una bonita reflexión de final de curso.

Regalos en el trabajo docente y en el ocio creativo

TERMINA el curso escolar y animo a la comunidad docente para que, al llevar a cabo el proceso de autoevaluación, vea la luz brillante proveniente de los aspectos positivos conseguidos y que la sombra de los negativos no anule la felicidad por conseguir una buena cosecha. Seguro que ésta será fructífera para los centros y nos esforzaremos por mejorarla el curso venidero.

Desde mi visión personal cuya coincidencia con la mayoría del profesorado deseo, siempre a finales del curso aparto lo funesto y me siento felix por haber sido un collega, al lado del personal docente y no docente, que se ha esforzado por dar no sólo conocimiento, sino también cultura en el más puro sentido del término latino relacionado con el cultivo que da frutos. Transcurridos treinta y siete años desde el inicio de mi docencia y reconocido el privilegio de tener un trabajo agente de alegría y felicidad, procuro transmitir con la energía de la iuventus y con la experiencia de la senectus los valores positivos de labor, virtus, temperantia, constantia, consilium, prudentia, fides,pietas, etc.., valores que pronto modelarán una ciudadanía responsable. Y simplemente por cumplir con tu trabajo, officium, recibo y recibimos el mayor y más perdurable regalo que vale más que el oro, la amicitia, el aprecio y el cariño de jóvenes y de su familia.

Igualmente agradezco el eterno regalo y tesoro de la convivencia compartida a los amigos de Teatro Balbo, a los de fufbito y fútbol, ya que dejan realizarme con ellos en actividades de ocio creativo. ¡Son tan necesarias para vivir! Nos une tal amistad que perdonarán que hoy me refiera especialmente a componentes, con especial abrazo a Federico Arjona que se nos ha ido para leer y cantar en el cielo, del Taller de Lectura Dramatizada de nuestra Academia. La lectura colectiva es muy enriquecedora y la experiencia con personas mayores me ratifica la idea de llevarla a todas las aulas desde las primeras enseñanzas y no abandonarla nunca. Al ser una actividad colectiva, no tiene vida la hegemonía del virtuoso y reafirma que la cultura debe ser social, comunitaria. Niñas y niños, hombres y mujeres deben tener la oportunidad de hacer algo, pintar un cuadro, idear un objeto, escribir un poema, tocar un instrumento, etc. que les arranque con pasión de la monotonía de la vida cotidiana. Las actividades de la Academia colaboran en ese concepto de "hacer" y crean nudos de cooperación con otras Asociaciones que unidas generan una tierra fructífera o una red de la cultura como elemento esencial de la vida de nuestra ciudad. Al igual que en un concierto musical, ella tiene significación plena con los sonidos de otras entidades. Por lo tanto, sigamos tocando…

Feliz descanso y buscad alrededor, ya que encontraréis regalos eternos de amistad, de cariño para que os den vitalidad y energía en la futura siembra educativa y cultural.

Emilio Flor Jiménez

Artículo en el «Diario de Cádiz»

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