martes, 19 de julio de 2011

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (15)


En la sección «Encuentros en la Academia» publica hoy, el Diario de Cádiz, un artículo del académico de Bellas Artes Santa Cecilia don Luis Suárez Ávila, en el que hace una interesante introducción al tema «Los Gitanos de El Puerto de Santa María y la gran redada de 1749» sobre el que tratará esta noche en la conferencia de "Los martes de la Academia".
Contrapunto

 Como contrapunto al tema de que voy a tratar hoy en la Academia --la gran redada de los gitanos de 1749--, vayan estas líneas. El siglo XV fue idílico para los gitanos. La entrada por Cataluña de Don Juan del Egipto Menor con todo su séquito, unos doscientos, con un Breve del Papa Martín V —ni que decir tiene falso--, hace que  Alfonso V el Magnánimo les otorgue un salvoconducto el 12 de enero de 1425, como “el muy amado y devoto”. Iban, decían, en peregrinación a Santiago en penitencia. Al poco, otro grupo distinto aparece por Palencia y ya se titulan Condes del Pequeño Egipto. El 8 de mayo de 1425, Don Tomás, Conde del Egipto Menor, obtiene también salvoconducto para transitar, morar y estar con su familia, con caballos, equipaje y oro. Por cierto que este Don Tomás sufre en Alagón el robo de dos perros, adiestrados sin duda para los juegos circenses. Con la intervención del Rey, le son devueltos al Conde el 24 de mayo del mismo año.  El grupo de Don Tomás, el 23 de mayo de 1435, renueva su salvoconducto ante el Escribano  Sancho de Arto. Otro Conde de Egipto Menor, Don Jacques, peregrino a Santiago, consigue del propio Rey, en Daroca, el 4 de marzo de 1460, un nuevo salvoconducto y días después está en Tarazona con un acompañamiento de cien personas. El 20 de noviembre de 1462 llegaron a Jaén dos Condes del Pequeño Egipto, don Tomás y don Martín, con más de cien personas, “sus naturales y vasallos”. Dicen que “…habían sido conquistados y destruidos por el Gran Turco; y porque después de ser conquistados parece ser que negaron nuestra fe, hacía muchos días que, por mandato del Santo Padre, andaban por todos los reinos y provincias de la cristiandad haciendo penitencia… el señor condestable los recibió muy honorablemente y los mandó aposentar y hacer grandes honras. Muchos días los dichos condes comieron con él y con la señora condesa…" En 1470, el Condestable vuelve a acoger a un Don Jacobo Conde del Pequeño Egipto, a su esposa la Condesa doña Loysa y un séquito de 50 personas y los tiene a mesa y mantel en su palacio de Andujar. Quince días después aparecen el duque Don Paulo de la Pequeña Egipto con su esposa y un gran séquito, que traían letras del Rey de Francia y el Condestable los trata “segund a la dignidad de su título duçial requería”. En 1481 el futuro Duque del Infantado deja preñada a la gitana María Cabrera de la que nace Don Martín “El Gitano”, que llega a Arcediano de Guadalajara y Talavera. Este seduce a una tía de Miguel de Cervantes, María de Cervantes, de la que nace su prima Martina. El 24 de mayo de 1484 los regidores de Madrid dan, de la sisa de la carne, 1.000 maravedíes a un grupo de peregrinos gitanos. En 1491, los Reyes Católicos expiden un salvoconducto al Conde Don Felipe del Pequeño Egipto. En “La Celestina” (1499) ya aparecen como que practican la lectura de las manos. Pero lo que había estado velado en la guerra, luce en la paz. Los gitanos, los egiptanos, ya son un problema. Con la Pragmática de 1499 de Medina del Campo comienza toda una suerte de agravios y condenas hasta 1783. En el tercer viaje colombino ya hay presos a los se les conmutan penas graves por enrolarse. Entre ellos están dos gitanos de aquí: Macías y Antón del Egipto con sus mujeres, María y Catalina. Pero esto es sólo el principio.
                                                                                   Luis Suárez Ávila
                                                                           Académico de Santa Cecilia
  

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