martes, 16 de agosto de 2011

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (19)


En la habitual sección «Encuentros en la Academia» que publica hoy el Diario de Cádiz, escribe un artículo el académico de Bellas Artes don Joaquín Solís Muñoz-Seca, en el que hace una sugestiva introducción al tema sobre el que se extenderá está noche en la conferencia de "Los martes de la Academia", titulada:

Antonio de Ulloa: Ciencia y Técnica en y desde la América Española

El encuentro de este martes, va a comenzar con unas pinceladas sobre el marco histórico de nuestro Siglo XVIII. En este marco se desenvuelve la vida de uno de sus protagonistas más significados: Antonio de Ulloa, sobre el que va a versar nuestra charla. Para la historia de Cádiz, es trascendental 1717. Se crea la Real Academia de Guardias Marina y se instalan la Casa de la Contratación y el Consulado de Mercaderes. Cádiz pasa a ser un enclave vital para la Armada y el tráfico marítimo español, lo que la impulsa a un desarrollo económico, social y cultural inigualable e irrepetible. Se convierte en el centro de las Españas, especialmente en su dimensión internacional. Este marco contribuyó en gran medida al alumbramiento de una vida tan fuera de lo común como la que personificó nuestro Ulloa. Su primera formación la recibió como alumno de la decimoséptima promoción de la Academia de Guardias Marina, a la que estuvo ligado toda su vida.
Siendo aún cadete, por su enorme potencial intelectual, fue seleccionado para formar parte de la expedición a Quito organizada por la Academia de Ciencias de Paris, para la medida cerca del ecuador, del arco del meridiano correspondiente a un grado. La expedición por su tardanza sirvió para poco, pero los diez años de viaje, estancia y tornaviaje, le proporcionaron una sólida formación en todas las ramas de la ciencia. Además, las enormes contrariedades sufridas en la aventura sirvieron para forjar su carácter.
No es fácil enmarcar su sabiduría y personalidad. Me atrevería a calificarlo como un científico generalista (destacado en astronomía y ciencias náuticas) y director multidisciplinar de proyectos. Dirigió proyectos mineros, arsenales, astilleros, canales de navegación, fábricas textiles, jardines botánicos, almazaras, gabinetes de historia natural, escuelas de cirujanos, etc. De toda su obra sobresalen dos hechos que trascienden a la posteridad: haber descubierto en Chocó el platino como elemento químico y la determinación exacta de la latitud y longitud de un enclave vital para la navegación: el Cabo San Vicente.
Ulloa se enmarca en la Ilustración por su carácter reformador, por su deseo de poner al alcance de todos sus conocimientos y exploraciones y por su afán de aunar la teoría a las realizaciones prácticas, pero está lejos de ser partidario de cambios en profundidad en la sociedad estamental de la época, se siente cómodo en ella. Su relación con ámbitos extranjeros no cristianos y sus contactos con ideas innovadoras no concurrentes con el dogma católico no le causan problemas de conciencia. Por todo ello no es un ilustrado radicalmente puro, lo que no es óbice para catalogarle como una de las mentes más preclaras de nuestra Ilustración.

Joaquín Solís Muñoz-Seca, Académico de Santa Cecilia

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