jueves, 10 de noviembre de 2011

CONTRABAJO (VIII)



Este instrumento de cuerda y arco, es el más grave en la familia del violín. Con el nombre de "violón", con una forma no bien determinada, era utilizado ya en las iglesias italianas y flamencas del siglo XVI para apoyar las voces. Tuvo primitivamente cinco cuerdas, y más tarde aparecieron los modelos con tres y cuatro. En 1706 se registra ya su intervención en la orquesta de la ópera, con Alcyone, de Marais. La forma y las características del contrabajo apenas han variado desde entonces.

Este instrumento ha sido admirablemente utilizado por muchos grandes músicos, que han sabido obtener profundos efectos con las notas graves y hondas del contrabajo, con sus trémolos poderosos, con sus "pizzicati" sordos e intensos. Ejemplo de esa sabia utilización nos la da Beethoven en su "scherzo"(1) de la Sinfonía en do menor, en la tempestad de sus Pastorat en el recitativo instrumental de la Novena... 

Dentro de la música de cámara, Beethoven lo utiliza también en su Septimino. Otros compositores confiaron igualmente al contrabajo pasajes de penetrante y grave belleza lírica: Mozart, Berlioz, Wagner, Rimsky-Korzakov...
Pedro Salvatierra Velázquez
Concertista y profesor de Conservatorio

(1) En su idioma original, el italiano, scherzo significa juego, broma o diversión, para indicar que el pasaje debe ser interpretado de un modo juguetón. Naturalmente, no deduciremos de ello que todos los scherzos son páginas rientes, pero sí es norma que el scherzo, cuando lo hay, constituya el movimiento menos denso o grave de la composición en la que se inserta.

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