jueves, 16 de febrero de 2012

BOMBO Y TAMBOR (XXI)

Los instrumentos llamados de percusión producen su sonido en virtud del choque con un cuerpo duro. Están habitualmente destinados a marcar y acentuar el ritmo y a reforzar la sonoridad de la orquesta. Cada uno de ellos tiene un solo timbre uniforme, con excepción de los timbales, que son afinables y desempeñan un papel rítmico y melódico a un mismo tiempo. Es muy extensa la gama de los instrumentos de percusión: timbales, campanas, xilófonos, tambor, triangulo, bombo, platillos, pandereta, gangas, timbres, castañuelas... Su variedad es extraordinaria: todos los pueblos, aún los más primitivos tuvieron instrumentos de este genero. En las épocas remotas aparecen ya, acompañando danzas, ritos y desfiles. Tuvieron especial preponderancia entre los egipcios, los asirías y los hebreos. Los griegos los emplearon para el culto al dios Baca y a otras divinidades paganas.
El bombo -que en realidad es una caja o tambor de grandes dimensiones- es incorporado a las orquestas en el siglo XVIII. Gluck y Mozart lo emplean, y Beethoven utiliza tres para imitar el ruido del cañón en una de sus obras. Fue muy usado para acentuar y vigorizar los tiempos fuertes de la música animada, llegándose en ello a un verdadero abuso, sobre todo por parte de los músicos de la escuela de Rossini. Actualmente, el bombo es un elemento indispensable de las modernas orquestas de jazz. En ella, este instrumento está completado con otros de carácter también rítmico, que van adheridos a él. En el bombo de jazz existe un pedal mecánico: por él, el ejecutante puede accionar con el pie uno de los mazos que realizan la percusión. ¡Qué profunda diferencia entre este instrumento de nuestros días, mecanizado en parte, y el de los viejos tiempos! Tenían antiguamente, tales dimensiones que necesitaba dos hombres. Uno lo llevaba colgado con correas sobre la espalda, y otro marchando tras el primero, golpeaba con los mazos las dos caras o membranas del enorme y pesado instrumento.
La caja o tambor es originario de la India y llegó a Europa en la Edad Media. Ha cambiado de dimensiones muchas veces, pero en general su forma subsiste. En muchas óperas se le utilizó como elemento marcial: El Profeta, Fausto, Los Hugonotes...
Pedro Salvatierra Velázquez
Académico electo de Santa Cecilia

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