martes, 28 de febrero de 2012

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (52)

EL 28 F Y EL PATRIMONIO HISTÓRICO ANDALUZ
Hoy, 28 de febrero, celebramos el Día de Andalucía. Un día señalado en el calendario festivo de la Comunidad Autónoma, ya que conmemoramos el referéndum que nos condujo en 1980 a la plena autonomía, dentro del marco de nuestra Constitución democrática. Se trata, sin duda, de una buena ocasión para reflexionar sobre todo aquello que nos singulariza y nos atañe como andaluces. Como tales, somos titulares de derechos colectivos, pero también responsables del cumplimiento de deberes ineludibles de ciudadanía.

Entre tales derechos y deberes figuran la gestión de nuestro patrimonio histórico y la obligación de preservarlo adecuadamente. El artículo 68.3 del Estatuto de Autonomía establece que corresponde a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva sobre la protección del patrimonio histórico, artístico, monumental, arqueológico y científico, así como en materia de archivos, museos, bibliotecas, conservatorios de música y danza y centros dramáticos y de bellas artes.

En un momento de profunda crisis como el que atravesamos es preciso demandar que los ajustes que la administración se vea constreñida a realizar  afecten en el menor grado posible a la protección del patrimonio andaluz. La preservación del mismo no es sólo una obligación legal, sino también un deber ético que afecta al conjunto de los ciudadanos y, de una manera especial, a sus representantes.

El patrimonio representa la expresión del extraordinario legado histórico que hemos recibido y que debemos transmitir íntegro a las futuras generaciones. Constituye también, como recoge la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, “la expresión relevante de la identidad del pueblo andaluz, testimonio de la trayectoria histórica de Andalucía y manifestación de la riqueza y diversidad cultural que nos caracteriza en el presente”. La misma ley proclama que “el sentimiento de aprecio hacia este Patrimonio ha de constituir uno de los pilares básicos para el fortalecimiento de esta identidad colectiva, impulsando el desarrollo de un espíritu de ciudadanía respetuoso con un entorno cultural garante de una mejor calidad de vida”.

El compromiso con la preservación del patrimonio alcanza, pues, tanto a los representantes de los ciudadanos como al conjunto de éstos, pero la responsabilidad efectiva de su gestión corresponde de manera particular a los primeros, cada uno en el respectivo ámbito de competencia.

En un día como el de hoy, de tan profunda significación, tenemos que aprender a valorar y respetar nuestro patrimonio, del que debemos sentirnos orgullosos, y reclamar con toda energía a los poderes públicos el desarrollo de políticas activas y de programas eficaces de preservación, protección y difusión del Patrimonio Histórico Andaluz.
            Juan José Iglesias Rodríguez
Académico de Santa Cecilia



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