viernes, 10 de febrero de 2012

Paseando con un poeta: Antonio Machado

Aún no sé cómo diablos habíamos llegado allí, ¿un salto en el tiempo? ¿Un sueño? ¿A través de una forma sublimada de la imaginación? No lo sé, ya digo, no lo sé. Tampoco se lo pregunte a él, ni imaginaba qué me podría decir. Cruzamos en diagonal la pequeña y bella plaza arcada, caminábamos despacio subiendo el desnivel, y cruzamos el Arquillo del Pan hacia la Plaza Grande. Nos quedamos parados en la entrada contemplando su hermosa extensión. Caminamos unos metros y tomamos asiento en un banco de dura piedra entre dos palmeras, cerca de la fuente, a espaldas de una gran balconada de flores. Le notaba cansado, él iba -como siempre- ligero de equipaje, sin prisa, y quizás con menos de su normal desaliño. Levantó su cara para mirar a la torre de la Candelaria. Giró hacia mí, sentado a su derecha y dijo:

   ─¿Sabes por qué estamos aquí? ─tenía un deje burlón en sus labios.

   No le contesté, me sentía cautivado por el sonido del agua, el entrechocar de las gotas y de los golpes de ellas contra la piedra. Don Antonio prosiguió hablando mirando otra vez a la torre:

   ─¿Te acuerdas que un día dije, o escribí, que los conceptos son de todos y se nos imponen desde fuera; y que las intuiciones siempre son nuestras? Estamos aquí por una de esas intuiciones extrañas y personales ─hizo una leve pausa y exhaló el airé con alguna dificultad, siguió hablando─. Puedo imaginar a mi bisabuelo José Álvarez paseando por aquí, ¿quizás daba su casa a esta misma plaza? 

   Salí de inmediato del ensimismamiento y le miré haciendo un gesto interrogativo; él completó una simpática sonrisa.

   ─¿Ves? Podemos imaginarlo un niño circunspecto, serio, también a los hermanos mayores de mi abuela. Posiblemente, jugaban aquí, en esta plaza. Bueno, uno de ellos vivió aquí muchos años y el otro en Llerena. Mi abuela Cipriana Álvarez nació en Sevilla. y se casó con un gaditano, Antonio Machado Núñez. ¿Observas los círculos? ─y repitió─ ¿Observas los círculos? ¡Siempre los círculos! Curiosamente mi bisabuelo de aquí, José Álvarez Guerra, también fue gobernador de Soria, ¿ves? Otra vez, esos círculos.

   Dirigí mi mirada hacia él para que notase que le estaba prestando afectuosa atención; pero no parecía hablar conmigo, quizás lo hacía con algún "alter ego", es posible que fuese con Juan de Mairena o con Abel Martín. Versos suyos inundaron mi memoria en ese momento: 


   Me sorprendió la presteza al levantarse del banco, dio unos pasos para adelante y con el índice extendido señaló en dirección a la iglesia de la Candelaria. Unos pocos segundos después dijo con amabilidad:

   ─Vamos, levanta de ahí, debemos ver a Zurbarán ahora ─y comenzó a caminar.

   Cuando hablaba por voz de Mairena se llamaba a sí mismo poeta del tiempo, le obsesionaba el tiempo. Le alcancé en unos pocos metros y me sitúe a su derecha, hizo un levísimo gesto con la cabeza y recitó:


    Pero el tiempo ya no tenía cabida en él.

   Tenía muchas preguntas que hacerle pero intuía que no gozaría de los momentos precisos, me hubiese gustado que me hablase sobre aquello que defendía -como idea estética- de la poesía como arte temporal, o de esos poemas que son capaces de hacernos ver el fluir del tiempo, o como la repetición de la rima sugiere el paso de lo temporal.  También que me contase algo de esa poesía sencilla y directa opuesta al barroquismo poético que repudiaba.  
   Llegué solo a la Colegiata, ¿había entrado en ella? Traspasé el umbral, y me acerqué lentamente al retablo de Zurbarán mirando a todas partes. No estaba. Me quedé un largo rato allí, perdida la esperanza de volver a verlo. 

   Salí despacio. Me iré hacia el mar esta tarde... soñando caminos.

Ignacio Pérez Blanquer
Académico electo de Santa Cecilia
Febrero, 2012


Post scriptum: dedicado a mi amiga María José Álvarez Bustamante, a la que mi fantasía me hace imaginar también descendiente de José Álvarez Guerra, ¿no? Y que ha jugado mucho allí, en esa Plaza Grande.

8 comentarios:

  1. Magnífico, felicidades.

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  2. Por si alguien no conoce la ciudad en la que Antonio Machado tiene la conversación con el escritor del artículo es ZAFRA (Badajoz) con su preciosa PLAZA GRANDE.

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  3. Preciosísimo!!!!! Eres un fenómeno Ignacio!!! Muchas gracias por la parte que me toca como churretina!!!

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  4. Felicidades Amigo Ignacio!!!!!, te superas a ti mismo y nos sorprendes con cada uno de tus escritos. Con éste he tenido el gran placer de sentir que, igual que recorrimos todo Zafra juntos hace poco tiempo, ahora lo hemos paseado de nuevo con nuestro gran poeta del tiempo. ¡¡Sigue así y contamos con tu libro de paseos!!.

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  5. precioso Ignacio. precioso !

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  6. Aunque no conozco esa ciudad el artículo me ha gustado mucho. Sigo con interés la serie de los paseos y poetas. Felicito a bellas artes por la labor que está desarrollando.

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  7. Esta ha sido mi primera lectura de la mañana del domingo, lo había reservado para hoy. Una maravilla, espero el próximo.

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    1. Magnífico, pasear con Machado es todo un honor....

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