jueves, 9 de febrero de 2012

TROMPETA (XX)

Ha abandonado en ellas su típico empaque heroico y es, en su nueva función, un instrumento alegre, caprichoso y ruidoso, rico en desenfado y estridencia, muy adecuado para la versión mundial de ese espíritu juvenil y trepidante que palpita en el jazz. Este instrumento es, con formas y nombres distintos de todos los países y de todos los tiempos. Ha acompañado con su heroica sonoridad a batallas, victorias y duelos. Ha sido llamada de combate, signo de triunfo y expresión de muerte. En el siglo XVII vemos entrar ya la trompeta en la orquesta de algunas óperas y en los conciertos instrumentales (bajo su nombre italiano de tromba).

En el siglo XVIII alcanza la trompeta una técnica prodigiosa. La utilizan Bach y Haendel. A mediados de la centuria citada, aquella técnica decae, más lo que el instrumento pierde en cuanto a empleo virtuosista, lo gana al afianzarse en la orquesta moderna. En los conjuntos sinfónicos o teatrales, la trompeta expresa sentimientos guerreros, heroicos y caballerescos.

Escenas de religión, pasajes fúnebres, marchas solemnes, procesionales, han encontrado modernamente en el viejo instrumento un acompañamiento lírico de hermosa dignidad. Recuérdese algunas páginas de Weber. Doce trompetas suenan al empezar la marcha famosa de Tannhauser, de Wagner. Las que Verdi hace sonar en Aida.

Dentro de la música de cámara, por citar un breve ejemplo, tanto Camilla Saint-Sains como D'Indy, dentro de este genero, dan una importancia notable al instrumento.




Aparte de esa intervención en los conjuntos sinfónicos dramáticos, la trompeta desempeña un papel muy destacado y característico en las modernas orquestas de jazz.
Pedro Salvatierra Velázquez
Académico electo de Santa Cecilia

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