lunes, 9 de abril de 2012

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (58)

Industrias Culturales y progreso
El concepto de Industrias Culturales y Creativas (ICC) despierta un gran interés a partir de los años 90, a raíz de que el Departamento de Cultura, Comunicación y Deporte (DCMS) del Reino Unido lo utilizara como un medio para relanzar la economía británica. Aunque no existe una lista universalmente aceptada, suele considerarse como ICC a las artes escénicas y visuales, los activos patrimoniales, el cine y vídeo, libros y prensa, diseño y publicidad, entre otros.

Dentro de la Estrategia de Lisboa 2020, la Comisión Europea ha publicado el Libro Verde de las ICC con el fin de impulsarlas. En él se destaca su alta dinamicidad y su alto potencial de crecimiento económico. Además, representan una opción estratégica para aumentar la competitividad territorial gracias a su impacto sobre la creatividad e innovación, y por el efecto “arrastre” sobre otros sectores económicos, como el turismo.

En España, la evolución global del sector cultural viene caracterizada por un continuo crecimiento en el periodo 2000-2008 a una tasa media anual del 5,8% del PIB. Estas expectativas de crecimiento se encuentran asociadas a la aparición de iniciativas empresariales que se traducen en 70.109 empresas en el 2008 y que generan una tasa de empleo muy superior a la media del resto de la economía española. En el año 2008 se encontraban ocupados 568,8 miles de trabajadores. La mayoría de estos empleos son ocupados por personal muy cualificado, lo que influye en la generación de empleo de calidad, y favorecen la inclusión social y la diversidad cultural.

Agencias internacionales, tales como la Confederación de las naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Organización de Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), señalan que los cambios políticos, económicos, tecnológicos y sociales a nivel internacional están generando oportunidades para la creación de éste tipo de empresas. y demandan, por ello, respuestas políticas tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados.

El Libro Verde de las ICC también adopta esta visión y reclama a las autoridades públicas acciones concretas que refuercen el papel de éstos sectores como catalizadores de la innovación y del cambio estructural necesario que permita hacer frente a la situación económica actual. En esta línea, el fomento del espíritu emprendedor en las ICC, el acceso a financiación, el desarrollo de nuevos conceptos de agrupaciones empresariales así como el apoyo al crecimiento de las empresas son algunas prácticas que se demandan.

Sería deseable que los gobiernos locales prestaran especial atención a dichas iniciativas con el objeto de contribuir a la generación de productos y servicios culturales y creativos que generen empleo y riqueza.
Dra. María Ángeles Frende Vega
Profesora de Organización de Empresas
Universidad de Cádiz



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