martes, 19 de junio de 2012

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (68)

Las redes y las nubes
    Dice la sabiduría popular que "Los tiempos corren como potros, y tras unos vienen otros". Nuestro mundo está cambiando y esto provoca desazón en aquellos que se encuentran cómodamente instalados; todo cuanto se encuentra fuera de nosotros se va transformando e incluso también se va alterando nuestro interior sin que nos apercibamos de ello; lo que ayer era una incertidumbre hoy es una certera convicción, y en una crisis todo es, implacablemente, cambio.

     Durante siglos la forma de organizar y dirigir ha sido la jerárquica, con su clásica estructura piramidal. Este sistema ha sido muchas veces alabado y denostado aunque casi nunca ha habido alternativas realmente válidas al mismo. A partir de los últimos años del pasado siglo las economías industriales ─de fuertes andamiajes piramidales─ se vieron en grandes aprietos y empezaron a ser desplazadas por la nueva economía de la información, en donde las rigideces organizativas encajaban mal pues obstaculizaban el necesario flujo de información para un correcto funcionamiento. Ahora, las instituciones centralizadas de la sociedad cuya existencia descansaba en las jerarquías van derrumbándose por todas partes, al menos aparentemente, y en su lugar emergen elementos descentralizados menores, que uniéndose de modo muchas veces informal, desarrollan unas estructuras más fluidas.
     Las estructuras organizativas en redes consisten en individuos que interactúan de cerca con otros individuos compartiendo información,  recursos e ideas. Quizás lo importante no es la red en sí, ni tan siquiera el producto obtenido, sino el proceso desarrollado para llegar a él; el factor comunicación es el que crea los enlaces entre los individuos y grupos.
     Las redes se están consolidando como un medio para la evolución de la sociedad, para mejorar la productividad, la vida en el trabajo y compartir los recursos del modo más eficiente.
     Dentro del proceso evolutivo de las redes, ha aparecido recientemente la denominada "computación en la nube" (cloud computing), y ha surgido como un resultado natural de las tecnologías que confluyen para transformar el modo en la que las organizaciones conceptualizan y construyen su estructura.
     La Nube no es metáfora de Internet, se trata de una nueva propuesta tecnológica de gran alcance que permite ofrecer casi todos los servicios de computación a través de la red. Utilizar la Nube va más allá de Internet; se trata de un lugar en el que es posible utilizar la tecnología en el instante que es necesitada y por el tiempo que es requerida. Sólo existe una mínima instalación local, y no se paga la tecnología cuando no se esté usando.
     Las redes nos llevan a las nubes, seguro que en estas lides Sancho Panza nos diría: "Cual el tiempo, tal el tiento", frase con la que nos aconsejaría tacto en el obrar y cautela valiente para acomodarnos a lo nuevo.
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

2 comentarios:

  1. La Academia debería dedicar más espacio e interés a la Ciencia en general.

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