martes, 26 de junio de 2012

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (69)

ALAN TURING versus TORRES QUEVEDO
El 23 de junio de 1912 nacía en Londres Alan Turing, reconocido como uno de los padres y pioneros de disciplinas científicas tan actuales como Informática, Inteligencia artificial, Robótica y Automática. En este año 2012 el mundo científico universal se desborda para conmemorar su nacimiento. También en España se recuerda a bombo y platillo. Y todo ello muy bien. El conceptualizador de lo que en la actualidad se denomina máquina de Turing, base de los ordenadores actuales, con la introducción de los conceptos de algoritmo y de calculabilidad; el proponente del hoy denominado test de Turing para averiguar si una máquina es o no inteligente; el impulsor de la autonomía de los robots y el introductor de las máquinas conexionistas, merece el recuerdo, el homenaje, el estudio de su obra y la reflexión sobre ella; todo esto.
         Y merece, además, la gratitud de la humanidad, no sólo por tanto concepto matemático como aportó a la historia del conocimiento ocupando lugar preeminente en la ciencia del siglo XX, sino también por el importante papel que desempeñó para descifrar los mensajes codificados que se intercambiaban los mandos nazis, facilitando el acortamiento de la II Guerra Mundial y consecuentemente reduciendo el número de víctimas de la misma. Y más aún, merece también que se le haga a título póstumo una solicitud de perdón por el triste final de su vida. Por su condición homosexual fue procesado, condenado y sometido a castración química elegida por él frente a la cárcel, de manera que sometido al repudio social y a secuelas físicas y psíquicas acabó suicidándose por envenenamiento con cianuro. Es decir, merecedor de homenaje, de reconocimiento, de gratitud y de solicitud de perdón.
         Todo esto está muy bien, y debe ser así. Pero con unas condiciones mínimas.
         Primera. Que no se olvide que el padre e inventor de la Automática fue el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo que inició, precisamente en el año del nacimiento de Turing, la construcción de su ‘primer ajedrecista’, la primera máquina que automáticamente jugaba un final de partida de ajedrez, dando jaques y mate al rey contrario con torre y rey, ajedrecista que presentó en París en enero de 1914 ante el asombro de los académicos franceses que ya habían reconocido anteriormente sus máquinas de calcular algébricas y con asombro, en el año 1911, visto su dirigible, el ‘Astra-Torres nº 1’, encabezar el desfile nacional del 14 de julio por los Campos Elíseos rumbo al Arco del Triunfo.
         Segunda. Que se recuerde que los conceptos básicos de Automática y Robótica quedaron establecidos por Torres Quevedo en su Ensayo sobre Automática en 1914, más de veinte años antes de que Alan Turing iniciara su extraordinaria senda.
         Y tercera, y quizás sobre todo, que los españoles –al menos los españoles- cuando festejemos a Alan Turing sepamos que antes de éste, bastante antes, inició con notable éxito estos caminos Leonardo Torres Quevedo. Ya hacemos bastante el papanatas cuando a los dirigibles los llamamos zeppelines siendo así que los torresquevedos utilizados por los aliados en la I Guerra europea o mundial desplazaron a los zeppelines en la segunda década del siglo, y desaparecido de la escena competitiva mundial don Leonardo, ya a finales de la década de los veinte, se impusieron los nuevos dirigibles alemanes que acabarían su gloriosa presencia con el estrepitoso fracaso del Hinderburg en llamas sobre Nueva York.
         ¿Cuándo vamos a introducir en nuestro lenguaje científico el autómata torresquevediano; cuándo el aritmómetro torresquevediano que fue el auténtico primer ordenador del mundo en el sentido actual, 1920, también presentado en París; cuándo el telekino torresquevediano, primer dispositivo de mando a distancia, etc. Lo cortés y la justicia con Turing no nos eximen de la nobleza y de la verdad con Torres Quevedo. En ningún lugar, pero menos en España, cuando se hable de Turing puede no citarse a Torres Quevedo, que lo precedió en prácticamente todo como primer pionero en estos ámbitos y estableciendo en todos ellos lo primordial, lo antecedente.
Francisco González de Posada
Académico de Santa Cecilia
       

2 comentarios:

  1. Muy atractiva la figura de Torres-Quevedo. No se podría dedicar un post a la semana a la ciencia???
    Gracias.

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    Respuestas
    1. Es difícil, nuestra tarea es difundir todas las artes y somos pocos en el empeño. Por un comentario anterior hicimos este 'post'.
      En el ciclo 'Los martes de la Academia', el 31 de julio un doctor en física impartirá una conferencia; -el próximo 6 de julio la Toma de posesión como académico de un físico. Le prestaremos más atención.
      Muchas gracias por su interés.

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