jueves, 13 de septiembre de 2012

«Desde 1850»: Luigi Russolo

    Nos habían preparado una fiesta sorpresa en casa de Lina, el salón del ático no era muy amplio pero se abría a una magnífica terraza desde la que se contemplaba un bonito y extenso panorama de la ciudad. Las primeras sonrisas nos las arrancaron unas pancartas de apreciables dimensiones que colgaban en los pocos huecos que había en las paredes, una de ellas decía:

    A su alrededor colgaban gran variedad de objetos: elegantes zapatos de mujer, cinturones, pulseras y collares, unas fotografías, un precioso y coloreado mantel, una silla verde y un deslumbrante capote de toreo.  Todo perfectamente distribuido y con exquisito gusto. Era una verdadera instalación artística. Casi enfrente estaba la otra pancarta en la que se leía lo siguiente:

    Debajo de ella había un sugestivo cartel con cuatro ilustraciones, una de ellas era una lata de sopa Campbell, en clara alusión a Andy Warhol, los círculos concéntricos de al lado me comentó Gustavo que era una pintura típica del norteamericano Kenneth Noland, la distribución de piedras seguro que era de Richard Long y las manchas azules sería, muy probablemente, una de las muchas antropometrías de Yves Klein.

 

    Elisa estaba enterada de todos los preparativos que las chicas habían realizado y sonreía al ver nuestra cara de asombro.

    Aurora nos dio la siguiente explicación:

    ─Se nos ocurrió que esta pequeña fiesta podía servir para expresar algunas de nuestras ideas sobre el arte y Lina, Paloma y yo estuvimos de acuerdo que podía ser una manifestación contra el reduccionismo que ahora impera ─respiró hondo unos segundos─. Actualmente parece que situarse y contemplar una obra artística todo lo que exige como conclusión es decir "me gusta" o "no me gusta", esto lleva a un tipo de hedonismo que nos parece aberrante: "arte es todo lo que me gusta y no es arte aquello que me disgusta". Creemos que una obra de verdadero arte es independiente de la opinión del observador ─Lina y Paloma asentían─, y no se ve influida por las opiniones personales de los contempladores.

    Gustavo había escuchado con mucho interés lo que manifestaba Aurora, se pasó la mano por la barbilla y dijo: 

 

    ─Estoy bastante de acuerdo con lo que has dicho, casi al cien por cien, pero si eso queda así también pecáis de reduccionismo. Hay que completar lo que exponéis con varios aspectos, uno de ellos el de la función del arte. Creo, que de vuestras palabras se deduce que partís de la base de que el arte tiene la función estética como primordial, ¿no? ─hizo una pausa y añadió─: Pero quizás sea mejor que hablemos de todo esto largo y tendido en otra ocasión.

    Dirigiéndose a Lina le entregó un paquete diciéndole:

    Te hemos traído un pequeño obsequio, se trata de una laminas de un pintor y músico italiano que tiene lugar propio en el arte contemporáneo. Se trata de Luigi Russolo, que nació en 1885 en Portogruaro, cerca de Venecia. Su pintura era de carácter futurista y fue, en 1910, uno de los firmantes del Manifiesto Futurista. No fue un pintor muy prolífico pues su actividad como compositor le absorbía mucho. No obstante, al igual que otros futuristas, supo llevar con maestría el arte de la representación a los mismos límites de la abstracción, y llevó su arte pictórico a las fronteras con la música.
    Elisa comentó que Russolo publicó un escrito, en 1913, titulado L'Arte dei Rumori (El arte de los ruidos), y que suele considerársele como el primer compositor de música experimental de la historia por sus "conciertos de ruidos". También fue uno de los primeros teóricos de la música electrónica. Destacó Elisa que inventó una máquina de ruido llamada «Intonarumori» o "entonador de ruidos", que levantó críticas muy airadas. Sin embargo, a algunos de sus conciertos asistieron músicos tan consagrados como Maurice Ravel e Igor Stravinsky que quedaron prendados de su arte.

    ─Has hablado de las fronteras de la pintura y la música ─dijo Lina a Gustavo─, ¿podrías explicar eso un poco mejor?
    ─Sí. La diferencia fundamental entre la música y las otras artes radica en que las otras artes crean un objeto físico, palpable, es decir de entidades que son percibidas por los sentidos del hombre, ya se trate de una pintura o un libro; la música, sin embargo, no trata con "cosas". Y el proceso de toma de conocimiento de la obra va desde la percepción del objeto hasta la captación conceptual de su significado, de ahí a la apreciación de los valores básicos y por último a la consecuente explosión de las emociones.
    Gustavo pidió un papel y un lápiz e hizo el siguiente diagrama:

    Mostrándolo a todos dijo:
    ─Este es el patrón en las otras artes, ¿veis? Sin embargo el patrón involucrado en la música varía mucho de éste, es casi a la inversa: va de la percepción a la emoción, de ésta a la apreciación hasta llegar, por último, al entendimiento conceptual.
    Aurora añadió con entusiasmo:
    ─¡Es verdad, ahora lo entiendo bien! La gran diferencia estriba en que la música es el único arte que se experimenta como si tuviese el poder de llegar a las emociones del hombre en forma directa.
    No me quedó más remedio que decir que las bebidas estaban enfriándose.
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Bellas Artes

Más información sobre la obra de Luigi Russolo en Youtube:

 

8 comentarios:

  1. Me ha encantado, el artículo como siempre, entretenido y breve pero con muchísima información. De acuerdo con todo y efectivamente, yo diría, no a todo el mundo le gusta el flamenco, el "cantaó" ya fallecido Camarón de la Isla, pero el que no guste a alguien no significa que no sea arte. Llega, trasmite siente, palpas...te emocionas..¿¿quién dice que no es arte?? Bueno, Ignacio, ese tema ya lo hemos hablado, todo parece una contradicción, pues todos parecen llevar razón. Espero, como siempre, que se me haya entendido..ya sabes que yo expreso lo que siento con bastante espontaneidad. Buen artista Luigi Russolo y enhorabuena por tu artículo. Besos.

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  2. Gracias, ahora cada día veo más que la Hª del Arte no es el Arte.

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  3. Ignacio, acabo de comprender porqué una letra de una poesía leída no tiene el mismo "sentimiento" interior si la escuchas por seguiriyas o por soleá. Mismamente por "Huelva".

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  4. La verdad muy interesante, imposible más en tan pocas palabras.

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  5. Magnífico post. Creo que la tendencia al reduccionismo es propia de una época donde impera la superficialidad, la frivolidad. Nos hemos acostumbrados a ser meros espectadores sin ganas de involucrarnos no vaya a ser que las conclusiones alcanzadas no sean de nuestro agrado. Expresar una opinión más allá del " me gusta" o " no me gusta" conlleva un ejercicio mental que no todos quieren realizar.

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  6. Magnífico como siempre, pero además totalmente de acuerdo con Rocio, por eso hoy solo te pongo Me gusta.

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  7. He pasado casi una hora entre el post y los enlaces que tiene, ha sido un rato estupendo y productivo. Muchas gracias.

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  8. Felicidades Ignacio!!por esta lección que nos haces llegar con sencillez y que me engancha de tal modo que quiero conocer mas y mas. En este caso cabe el dicho "lo bueno, si breve, dos veces bueno", pues breve pero muy bueno.
    Gracias y sigue compartiendo, me gusta seguir conociendo.

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