lunes, 10 de septiembre de 2012

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (80)

HABLEMOS DEL PEGOU
Ciertos temas que son tradicionalmente tratados exclusivamente por los especialistas en ellos, al adquirir en un momento dado relevancia pública, aparecer cotidianamente en los medios de comunicación, o por afectar de forma importante a gran parte de la ciudadanía, llegan a ser asunto habitual de conversación a nivel popular.

En ese caso ocurre que quienes no han tenido antes preparación o información sobre ese tema no están suficiente formados para opinar sobre el mismo, y van adquiriendo poco a poco ese conocimiento aunque en la mayor parte de los casos –lógicamente- el mismo es parcial y viciado con errores. Es decir, se habla sin fundamento y se afirma sin conocimiento.

Esto ocurre con lo concerniente al conocido como PGOU, el pegou, un elemento de tanta trascendencia para el ciudadano que conviene que este disponga de un mínimo conocimiento sobre el mismo, para lo cual debe salirse de la habitual terminología técnica, retórica, e indescifrable para la mayoría, e ir a un lenguaje entendible.

En términos generales, cada ciudad elabora su Plan de Ordenación el cual afecta a su término municipal. Es el documento en el que se dice qué se puede hacer (y qué no) en cada lugar. En él se establece donde habrán industrias y de qué tipo en cada caso, donde habrán hoteles, parques, zonas deportivas, un estadio, estación de autobuses, etc. También, por donde se trazarán las carreteras y de qué tipo serán estas, como se comunicará la ciudad, puentes en su caso, circunvalaciones, etc. En las zonas residenciales nos dirá de qué tipo podrán ser las viviendas en cada lugar. Diseña qué ciudad tendremos.
Dando por entendido que se ha meditado mucho como se quiere que sea la ciudad durante los próximos años, y como deseamos que esta se encuentre al finalizar el periodo de vigencia del Plan, es fundamental que se cumpla lo que se ha previsto en este, pues en caso contrario se irá formando un desastre de ciudad desordenada, cuyo crecimiento no se ajustará a lo que se ha previsto sino que responderá a lo que cada cual ha querido. Digamos que cada ciudadano ha ido desarrollando su propio Plan en la parte en que ha actuado sobre el territorio. Imagínense el resultado. Como si en un partido de fútbol cada jugador hace su juego sin tener en cuenta lo organizado y previsto en las órdenes del entrenador ni lo que hacen sus compañeros.

No se olvide que igual importancia tiene, pues es lo mismo, el llegar a hacer lo que está previsto que el no hacer aquello que no está planificado. Es decir, que si no hay suficiente diligencia por parte municipal y no se lleva a la realidad todo lo previsto en el Plan, los ciudadanos no llegarán a tener la ciudad que se ha proyectado (faltarán servicios, carreteras, equipamientos, viviendas, etc.) Sería un fracaso. Pero si se hacen actuaciones diferentes a las planificadas, será igual de desastre pues la ciudad resultante no se ajustará a lo previsto, no tendrá el orden resultante de cumplir lo proyectado, habrán interferencias, y lo mal hecho obstaculizará el funcionamiento de lo bien hecho.

Esto es solo el concepto elemental de lo que significa un Plan de Ordenación, el pegou. Quizás otro día podamos hablar de su desarrollo, de cómo se lleva esto a cabo.
 Antonio Moreno Basallote
Junta Directiva de la Academia de Bellas Artes

1 comentario:

  1. Son muy didácticas e interesantes estas aportaciones de divulgación. Felicito al autor por su claridad expositiva.

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