martes, 19 de marzo de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (106)


Impunidad  sistémica

En mis años de formación universitaria, gocé del privilegio de convivir en mi Colegio Mayor de la Ciudad Universitaria con estudiantes de todas las regiones. Nuestro entusiasmo colegial se enfocaba en la búsqueda de la autenticidad a través de las actividades culturales multidisciplinares que se desarrollaban como complemento a los estudios reglados que cursábamos en nuestras respectivas Facultades.

Todo aquel proceso formativo estaba orientado hacia un objetivo que nos marcaron con fuego: asumir las responsabilidades que conllevan nuestros actos. Así nos inculcaron, que previo a dar cualquier paso en la vida de cierta trascendencia, es obligado un análisis pormenorizado de sus pros y contras, comparar costes y beneficios así como nuestras debilidades y fortalezas para gestionar los pasos a dar. A partir de este análisis, sin más demora, tomar la decisión oportuna y apechugar con sus consecuencias.


Hoy día, como espectador de lo que acontece, denoto que asumir las consecuencias de nuestros actos o conductas es un valor en vías de extinción o al menos ferozmente obsoleto. Así: pasar curso sin aprobar, pintar las paredes de los demás (graffiti) y quedarse tan fresco, arrojar inmundicias al suelo y quejarse de la limpieza municipal, suscribir una hipoteca y no asumir que hay que pagarla, violar, en aras de la diversión,  el descanso de los vecinos con botellones ruidosos, contratar preferentes por sus altos intereses y más tarde no querer saber nada de los riesgos asumidos, abandonar los estudios básicos y después lamentarse de su baja cualificación para encontrar trabajo etc. etc..

En la terrible e incomprensible tragedia del Madrid Arena  hay un sin fin de, causas, deficiencias e imputados que la justicia castigará en concordancia con sus respectivas responsabilidades, pero cabe preguntarse, ¿la estrechez del fatal pasadizo es la principal causa que motiva el inicio de los empujones entre los viandantes en ambos sentidos?, ¿está dentro de lo verosímil que en el origen de la bulla presuntamente intervinieran  hipotéticos maleducados incapaces de autocontrolarse?

Vivimos en una sociedad muy empapada de relativismo moral donde sus valores evolucionan en virtud de las conveniencias. Esta moral tan ambigua, tiene mucho que ver con los comportamientos irresponsables que nos han conducido a la crisis económica, política y social que padecemos y de la que no saldremos si no asumimos las consecuencias que se derivan de nuestros actos, empezando por pagar lo que debemos de la manera más equitativa posible. Para paliar el paro sería conveniente no asustar a los emprendedores que tienen capacidad de invertir, teniendo muy presente que el objetivo principal de los inversores es ganar dinero promoviendo negocios con riesgos asumibles, entre ellos los costes laborales.
 Joaquín Solís Muñoz-Seca
Académico de Santa Cecilia

5 comentarios:

  1. Magnífico artículo muy a cuento con todo lo que está sucediendo en España.

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  2. Por ahí van muchos de los tiros.

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  3. Muy bueno Joaquín, tienes más razón que un santo.

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  4. Que podemos esperar de unos gobernantes que han dado todo por bueno, hay muchisimos estudiates que no saben ni escribir, ni las cuatros reglas, se ha tolerado mucho y ahora bienen las quejas, pero en fin que Dios nos coja confesado. Muy bueno el artículo.

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  5. Suscribo punto por punto las puntualizaciones de mi vecino Joaquin. Es dificil modificar el comportamiento de un pueblo, pero una vez identificadas las debilidades presentes, al menos se puede tratar de superarlas.
    Artículos como este debían diseminarse entre la población para que sirvan de reflexión.
    Enrique Tapias

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