sábado, 9 de marzo de 2013

LA MANCHA DE DON QUIJOTE (4 de 5)

Las Ventas en la Ruta del Quijote
Juan Martín Corona, hermano de las del Pozo.

«Sepan cuantos esta carta de venta vieren como yo, Juan Martín Corona, vecino desta villa de Alcázar, digo que por quanto por el fin y muerte de Ana del Pozo, mi hermana, mujer que fue de Don Alonso Díaz Moreno, vecino desta dicha villa, quedamos por sus herederos, yo el dicho Juan Martín Corona y Alonso del Pozo y Quiteria del Pozo, mujer de Juan Sánchez Tercero, mis hermanos, porque aunque la susodicha nombró juntamente con nosotros a Antonio del Pozo, nuestro hermano, era difunto antes que la dicha Ana del Pozo y por eso quedamos por herederos los tres que éramos vivos y en la partición que se hizo de los bienes de la dicha Ana del Pozo, se nos dieron y adjudicaron la mitad de una de las casas de morada en esta villa en la acera de las Zapaterías alinde de casas de Juan Rodríguez Arias y de Teresa de Mendoza, viuda de Alonso de Ayllón, y que ahora es la casa de Teresa de Mendoza, de Alonso Merino, y de la mitad de casa me tocó a la tercia parte en precio de ciento y dos ducados respecto del aprecio que se hizo en la dicha partición con carga y gravamen que el dicho Alonso Díaz Moreno por sus días la había de gozar porque se la mandó la dicha su mujer y hasta después de sus días yo ni los dichos mis hermanos no habíamos de gozar de la dicha mitad de la casa. No tiene interés alguno el resto y firma, el testigo Francisco Díaz Guerrero el de la Castellana.»

Del anterior documento he sacado lo mas conveniente para mis fines, puesto que de hacerlo literalmente sería pesado, como todos los papeles de antiguos escribanos.
Se hace notoria la devoción que los Saavedra tenían por San Francisco; también el Saavedra, autor del Quijote, sentía igual devoción al Santo y su Orden Religiosa; como se sabe, cogió el hábito de la Orden Tercera en las postrimerías de su vida, antes de ser Trinitario, tal vez por ser esta Orden la que le sacó del cautiverio de Argel.

Ahora la encontramos a esta Catalina casada con Francisco López Villaseñor, y aquí viene nuevamente el enredo, pues ya está ligado el Saavedra con el de Villaseñor, haciéndonos retraer al protagonista del Persiles, la novela de Saavedra. Que cada cual piense lo que quiera, pero aquí hay «gato encerrado». Me gustaría saber lo que hubiera pensado el señor Astrana, pues el niega la existencia de los Villaseñores de Alcázar.

Veamos el registro del matrimonio citado:
«En treinta días del mes de marzo de mil seiscientos cuatro años: Yo, Pedro Díaz Villamayor, teniente prior, bauticé a Francisco, hijo de Francisco López de Villaseñor y de Catalina de Saavedra, su mujer, fueron sus padrinos Alonso Díaz Pajares y María Hidalgo, su mujer.» Libro de bautizos Año 1604 Parroquia de Santa María.
Ángel Ligero Móstoles


1 comentario:

  1. En la plaza de Cervantes en Alcalá de Henares el perteneciente a lo logia masónica de la calle Conde de Aranda Luis Astrana Marín, tiene un monumento como pago a sus dictámenes en relación a la cuna de Cervantes.Este señor consideraba el modernismo como una obra de unos cuantos andaluces guasones. Su dictamen en relación el gran genio mi no es una voz autorizada.

    ResponderEliminar