martes, 23 de abril de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (111)


Nuestra Base Americana


Ser agradecido es un valor que considero trascendental, lo que me impulsa a reconocer que tanto mi persona como un número notable de mis paisanos coetáneos debemos mucho a la construcción de la Base de Rota. Por ello no simpatizo con los que de, forma indiscriminada, infravaloran y desacreditan sistemáticamente a la primera democracia que ha existido en el mundo, que pese a todos sus defectos, son los EEUU.

EEUU tuvo la enorme suerte de constituirse como nación sin tener que asesinar a reyes y zares, ni tener que abolir los privilegios que en Europa disfrutaban sobre sus territorios y habitantes los señoríos jurisdiccionales de la Nobleza y de la Iglesia. Además, los fundadores de la nación americana, estaban bien instruidos en los avances de la ciencia política Ilustrada y no dudaron en poner en práctica, antes que nadie, las revolucionarias ideas de la Enciclopedia, Rousseau, Montesquieu etc. como queda reflejado en su Declaración de Independencia de 1776. El proceso revolucionario culminó con la aprobación de su Constitución en 1787, aún en vigor, novedosa por reconocer que la soberanía de la nación reside en el pueblo (comienza: We, the people..) y que solo él tiene la potestad de otorgar el poder a sus representantes. Así mismo, establece una nítida separación entre el poder legislativo y el ejecutivo, confiando éste a un presidente electo. Es anterior a la Revolución Francesa, a Luis XVI lo guillotinaron en 1793.

Los primeros colonizadores, calvinistas puritanos, buscan con denodado ánimo el triunfo personal como signo para alcanzar la Jerusalén Celestial, lo que les proporcionó un carácter individualista y una fe inmensa en su capacidad de promoción económica y social por el desarrollo de iniciativas propias. Al logro de este éxito también contribuyó la eficaz habilidad de sus políticos para administrar estos afanes individuales de prosperar, creando un marco legal de igualdad de oportunidades, donde compitieran sin más ventajas que su capacidad innovadora y gestora. Para complementar este escenario, dos leyes entraron en pleno vigor a fines del siglo XVIII con el propósito de incentivar de forma ordenada la codicia humana y que impulsaron las iniciativas empresariales a niveles imprevisibles: la de Patentes, en virtud de la cual el titular de una invención puede explotarla comercialmente en régimen de exclusivo monopolio durante 20 años y la de Sociedades Anónimas, según la cual cualquiera puede acometer un negocio sin poner en riesgo su patrimonio personal. Cimentados en las doctrinas citadas, su economía creció a un ritmo y a unos niveles sin parangón en la historia. Cabe preguntarse si un correcto gobierno de los deseos personales de hacer dinero, proporciona más beneficios para todos, que el utópico y fracasado empeño de crear riqueza sin ánimo de lucro.
Joaquín Solís Muñoz-Seca
Académico de Santa Cecilia

4 comentarios:

  1. Magnífico escrito. Enhorabuena al autor y mis felicitaciones por todo el trabajo que realiza la Academia de BBAA Santa Cecilia en Internet, es todo un referente cultural.

    ResponderEliminar
  2. Extraordinaria lección de economia, clara y nítida, sin utopías y gran pragmatismo, que habría que enseñársela a muchos demagogos que actualmente pululan por nuestro alrededor.

    ResponderEliminar
  3. Utópico y repetidamente fracasado, pero están empeñados en ello.

    ResponderEliminar
  4. Mucha verdad que la gente no reconoce.

    ResponderEliminar