miércoles, 19 de junio de 2013

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

ADIÓS, CORPUS

Parece que fue ayer cuando las jacarandas, en torrencial explosión del violeta de su efímera flor de junio,  anunciaban  uno de los jueves que brillan más que el sol. Hoy,  contemplando cómo tenían prisa por alfombrar de púrpura las calles, víctimas del olvido, y agraviadas por lo prosaico de los modernos convencionalismos, me parecen fantasmas que, presurosos, se despojan de la sábana florida para adelantar su otoño deshojado.

Parece como si los tiempos actuales hubieran tomado la deriva de desmontar todo aquello que suene a tradición,  esgrimiendo como argumento la democracia.

En un país en el que se celebra todo por simple que sea.  Donde los puentes festivos nos sitúan a la cabeza de Europa; se mantienen las tradiciones de las fiestas locales y las numerosas fiestas laicas, en este país de pandereta, hay quien dedica su tiempo, pagado por todos, a pensar en la forma de terminar con las tradiciones borrando cualquier símbolo próximo a lo religioso. No soy para nada aficionado a las fiestas religiosas o laicas, pero me pongo en la piel de los que echan de menos los tres jueves que  brillaban más que el sol, y entre ellos, el del Corpus Christi, que ha quedado limitado a Granada, Sevilla, Toledo … y en algún caso, trasladado a domingo.

No entiendo, en virtud de qué, se trata de erradicar  cualquier símbolo relacionado con los sentimientos, y no se respeta a aquellas personas que siguen creyendo, celebrando o disfrutando de sus tradiciones.

Parece, como si decir estado laico, significara la abolición por decreto de todo lo religioso, y entiendo, que el Estado, no debe soportar gastos en favor de ningún colectivo confesional, pero tampoco de lo laico, porque sería otra imposición.

Creo que se juega arbitrariamente con los conceptos.
Alberto Boutellier Caparrós
Socio colaborador de la Academia de BB.AA.


5 comentarios:

  1. Comparto la magnífica reflexión del artículo. La manipulación del lenguaje responde a la intención de controlar a las personas. George Orwell decía "... pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento" y Samuel Johnson que "el lenguaje es el vestido de los pensamientos". Aquellos que utilizan el lenguaje desvirtuado y disfrazado tienen como fin influenciar, modificar las mentes de las personas, las cuales actuaran según sus propios pensamientos que no son otra cosa que las ideas que han sido instaladas a través de la manipulación arbitraria de los conceptos.

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  2. También ayer en ABC, el director de la R.A.E José Manuel Blecua, mencionaba y trataba algo de este asunto («Engañar a través del lenguaje produce réditos electorales»), en una interesante entrevista.

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  3. El señor Boutellier tiene toda la razón. ¿Qué pasará cuando nuestros nietos reclamen algo más espiritual? ¿Dónde lo encontrarán? ¿En qué otras culturas, o tradiciones que no son las nuestras?

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  4. Enhorabuena Alberto siempre por la coherencia de tus sentimientos y comentarios. Esto es una vorágine. Un abrazo.

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