lunes, 3 de junio de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (117)

Madridismo y deportividad


El fútbol es uno de los fenómenos sociales más importantes del mundo contemporáneo. En sus primeros tiempos fue un espectáculo de masas masculino; desde hace unas décadas ha calado también en el universo femenino y es mucho más que un juego profesional y una notable actividad económica: es asociacionismo (millares de peñas),  manifestación cultural (estrategias y tácticas, belleza…) y valores educativos personales y colectivos (esfuerzo, disciplina, afán de superación, constancia, competencia y colaboración, alegría y tristeza, ilusión…)

La vinculación de los niños con los futbolistas va más allá de la que antes se establecía sobre la base del coleccionismo de cromos (estampitas). La televisión, primero, y las nuevas tecnologías de la información, ahora, hacen posible que pequeños y adolescentes conozcan al momento las alegrías y cuitas de sus héroes y clubes.

Los destacados éxitos de nuestros mejores equipos y de la Selección Española de Fútbol han consolidado a los futbolistas y han ampliado a los entrenadores en el papel de modelos de imitación para nuestros niños y jóvenes.

En consecuencia, futbolistas y entrenadores así como presidentes de clubes y periodistas deben ser conscientes de la responsabilidad social que les corresponde, y deben conducirse y expresarse adecuadamente.

Lamentablemente, el Real Madrid ha permitido que su saliente entrenador haya mancillado una buena imagen social formada durante décadas. Al técnico no sólo se le ha permitido que implante un estilo de comunicación ajeno al madridismo, sino que, en vez de ser amonestado, fue apoyado cuando a las primeras críticas de los periodistas respecto al trato recibido se dijo que no habían contratado a un relaciones públicas. Pensaría entonces la presidencia que los hipotéticos títulos bien valían sacrificar la imagen y responsabilidad social del club.   

Para nuestros niños y jóvenes estas tres últimas temporadas han sido un mal ejemplo: un lamentable espectáculo de soberbia y desprecio a propios y extraños por parte del entrador, en vez de una demostración de fútbol y deportividad, que es lo que se espera de uno de los mejores equipos y clubes del mundo.
Javier Maldonado Rosso
 Académico de Santa Cecilia 

2 comentarios:

  1. Un magnífico artículo, con el que estoy totalmente de acuerdo, no se puede decir mas en menos palabras, las fotos y el video que acompañan al artículo son muy elocuentes. Está claro que para ser objetivo hay que estar ajeno a la cuestión que se juzga, en este caso no ser forofo, ni tan siquiera - creo que es así - aficionado al futbol.

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  2. Del todo de acuerdo. ¿Y qué decir de la cifras que se manejan en la contratación de jugadores? Son un signo de la calidad de un país.
    José.

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