martes, 2 de julio de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (121)

SABER MIRAR

Hoy día, que tantas pantallas miramos, de televisiones, ordenadores, móviles... pasamos por la vida sin que la vida pase por nosotros. Las imágenes nos bombardean, pero no captamos las que realmente son capaces de enriquecer nuestro espíritu.

La belleza se encuentra en el propio ser humano, en la naturaleza y en muchas de las cosas que nos rodean. Personas de los distintos campos de la creación artística saben extraer de todas ellas lo esencial para plasmarlo en sus obras, intentando transmitirnos lo que observan en la realidad que es donde se encuentra el secreto profundo del conocimiento.

En la contemplación y la observación detenida de cualquier elemento de los que conforman nuestras vidas (un árbol, un niño, un edificio o un paisaje), los grandes artistas de las bellas artes buscan la verdad que nos transmiten en sus realizaciones. Es increíble recorrer el mundo al revés, y ver cómo a través de un cuadro de Tiziano, El Greco, Velázquez o Rubens, cada uno pintado con su subjetividad inconsciente y su técnica, podemos llegar a la naturaleza hasta en sus más mínimos detalles; lo que ellos pintaron está muy próximo a esa realidad que no percibimos en nuestra vida diaria. Decimos que Velázquez "pensaba mucho y pintaba poco"; más bien podríamos decir que observaba mucho y pintaba poco, pero, como tantos otros grandes genios, nos revela las sensaciones vibrantes y veraces de las claves esenciales del más mínimo elemento.

Goya expresaba «mis maestros son Velázquez, Rembrandt y la naturaleza». En esta última radica la vida misma, y por mucho que el arte quiera reflejarla, ella está por encima de todo lo previsible, por que -como se dice- la realidad supera la ficción.

Pasamos por museos y países, leemos libros diferentes y oímos gran variedad de composiciones musicales, pero, ¿observamos  lo que cada uno de ellos nos revela, captamos su elocuencia y escuchamos su musicalidad? Aprendamos a saber mirar y a percibir a través de nuestros sentidos la naturaleza misma de las cosas.

Carmen Garrido
Académica de Santa Cecilia

4 comentarios:

  1. Magnífico artículo, que nos alerta de los cambios que se han producido con las nuevas tecnologías y que nos hacen pasar por la vida sin que ésta pase por nosotros. Sus palabras al referirse a que Velázquez "pensaba mucho y pintaba poco", parece que ahora es al contrario, se ve mucho pero se piensa poco, y es que tantos aparatos a nuestra disposición, con todos sus beneficios limitan nuestra capacidad imaginativa.
    Alberto Boutellier

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  2. ¿Los aparatos limitan la capacidad imaginativa? Jamás en toda la historia de la humanidad ha habido tantísima capacidad imaginativa como hay ahora y nunca ha habido tanta creatividad (y tantos creadores) como hay ahora. Eso de que todo tiempo pasado fue mejor es muy discutible.

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  3. Todo tiempo pasado, fue... otro tiempo. La creatividad y los creadores, han existido siempre. Esa no es la cuestión; faltaría más que con los medios actuales hubiese menos creadores. Lo que entiendo, es que Carmen alerta sobre la comodidad de las nuevas tecnologías y yo añado que se dedica menos esfuerzo, En definitiva son puntos de vista muy respetables.

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  4. Yo estoy de acuerdo con nuestra académica y con el Sr. Boutellier.
    Los aparatos no limitan la capacidad imaginativa, pero con frecuencia (salvo en usos muy determinados) nos habitúan a la velocidad y, con ella a la falta de sosiego y observación detenida que requiere una auténtica asimilación de la realidad. Y para demostrar mi absoluto acuerdo
    remito a lo que escribí hace menos de un mes defendiendo la misma tesis con otras palabras en

    http://delibrosygentes.blogspot.com.es/2013/06/una-de-accion.html

    Así que, aplaudo el artículo con brío.

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