lunes, 30 de septiembre de 2013

CINE

EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO II

Por Jesús Almendros Fernández


Lo que hacen la Literatura o el Teatro, la Poesía o la Música, la Escultura o la Danza, lo puede hacer también el Cine con unas características estéticas plenas de belleza y una puesta en escena que hace que cientos de espectadores, juntos, envueltos en la oscuridad de una sala, reaccionen al unísono de forma similar ante lo que ven en la pantalla, riéndose, llorando o estremeciéndose –emocionándose en suma-  todos a la vez, porque quizás lo que más caracterice al Cine, lo que le convierte en un verdadero Arte al margen de sus similitudes con otras Artes, es el haber conseguido gracias a una pléyade de extraordinarios directores a lo largo de su aún corta existencia, crear historias que nos emocionan y nos conmueven.

Ya no se trata de que en una película se observen rasgos propios de cualquier Arte, sino que los que lo han hecho, guionistas, productores o el Director o todos juntos ayudados por un sinfín de técnicos y actores, eso es crear un Universo propio con sus propias reglas, con sus leyes que pueden o no coincidir con las del mundo real.     Esa capacidad de crear mundos, de crear, simplemente, les asemeja a semidioses, mejor dicho, a artistas porque en el fondo la grandeza del Arte es precisamente esa; crear mundos que nos hacen ser mejores, impregnarnos de sensaciones, emociones y sentimientos que nos transportan y nos ayudan a vivir.


Lo mismo que en siglos pasados artistas como Murillo, ofrecían querubines desprovistos de cuerpo y con alas o Vírgenes asentando sus pies en una media luna y para ningún cristiano de aquellos tiempos resultaba extraño, así estos artistas y otros muchos repartidos por el mundo entero fueron capaces de conseguir que la gente admitiese cosas totalmente inverosímiles dentro de los cánones del mundo real, pero perfectamente creíbles en universos por ellos creados donde lo único imprescindible era la coherencia y el respeto a las normas de ese mundo y eso es lo que ocurre también en el Cine.

Hay planteamientos, soluciones, propuestas que vistas desde las coordenadas del mundo real, no tienen sentido, no se sostienen, pero en cuanto las encuadramos en el mundo creado por su autor, vemos que son totalmente válidos, lógicos, creíbles y coherentes y eso es válido tanto para el Cine como para cualquiera de las Bellas Artes.


Lamentablemente, lo mismo que ocurrió con la Pintura o la Escultura, cuyas obras mas emblemáticas fueron encerradas en Museos, está a punto de ocurrir con el Cine.  La existencia de Salas cinematográficas tiene los días contados.   Las películas serán ofrecidas “a la carta” por los productores en nuestras propias casas donde las podremos ver –no en un televisor- sino en una pantalla que tendrá multitud de aplicaciones.   Continuará, seguramente, habiendo salas que a manera de museos permitan a los verdaderos amantes del Cine reunirse como los antiguos cristianos en las catacumbas para ver alguna joya de la época dorada de este Arte, películas en B. y N. o películas de la época muda.  

Se habrá entonces cubierto un ciclo completo y el cine que empezó a ser visto como espectáculo de feria, en barracas, volverá a ser visto en lugares preparados al efecto, como curiosidad, como rareza.   Serán en realidad verdaderos museos que guardarán el Arte Cinematográfico para ser contemplado como algo extraño, alejado de la vida cotidiana, de su “habitat” natural.   Pero así son las cosas y por mucho que nos duela la historia avanza paso a paso como una gigantesca hola que arrasa cuanto encuentra a su paso.

3 comentarios:

  1. Otra magnífica aportación sobre cine.
    Muchas gracias.

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  2. Estupenda lección de arte cinematográfico. Lo guardo.

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  3. Cinéfilo irredento1 de octubre de 2013, 21:56

    Estos artículos hacen aficionados al cine.
    Muy bueno.

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