lunes, 21 de octubre de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (138)

LA CALLE LUNA DE EL PUERTO

La calle Luna, como dicen en El Puerto,  o calle de la Luna, forma parte del núcleo comercial portuense

Me voy a referir a esta calle por dos motivos: uno sentimental, en esa calle nací a mediados del siglo XX,  y la otra pragmática pues ha sido la calle comercial por excelencia de El Puerto y ello la hace estar enclavada en el proyecto municipal de “El Puerto comercial. "Plan de activación comercial del centro histórico"

La calle Luna,  tiene 63 casas 28 en los impares y 35 en los pares.   Existen 18 comercios en el margen derecho y 23 en el margen izquierdo. Hay un total de 21 locales cerrados de los que antes eran comercios. (34% de los negocios posibles)
 Esta falta de eficiencia comercial a pesar de las aplicaciones que se le han venido poniendo a lo largo de los últimos años, como la peatonalización de la misma, las diferentes acciones de  rehabilitación por parte de la asociación de comerciantes, etc. no han dado sus frutos. Este hecho es reconocido por el propio Ayuntamiento que, entre otras medidas -, ha puesto en marcha últimamente el llamado “plan de activación comercial

A pesar del crecimiento demográfico del Puerto es paradójico que el número de comercios hoy abiertos es muy parecido al que tenia esta calle en la mitad del siglo pasado.

Alguien se ha preguntado ¿por qué razón el metro cuadrado de alquiler en esta calle  es  casi el 40% por ciento menor que en la Avenida del Ejército también en El Puerto?

Se podría responder – quizás por conveniencia -, que se trata de la siempre tatareada crisis. Es posible  que esta haya afectado,  como le ha ocurrido a la propia Avenida del Ejército donde hoy existen 6 locales cerrados, pero la proporción entre ambas  resulta  abismal.

Sostengo que la razón de la deficiente densidad comercial se debe a causas estructurales: una de ellas la falta de población en este área  y la otra la dificultad de montar negocios atractivos para el consumidor y todo ello por las limitaciones impuestas en el PGOU vigente  y en el PEPRICHE “aprobado inicialmente”. Por el primero,  existen 27 casas que tienen  un cierto  nivel de protección (integral, global, estructural, ambiental o visual) representando el 42% de las casas en esta calle y por el segundo 41, lo que representa el 65%.

¿Qué quiere decir esto?: Fundamentalmente, dos cosas: a) que resulta muy complicado y costoso poner en valor tanto viviendas, que sean  “habitables” a las necesidades de hoy,   como locales comerciales que sean  atractivos  b) que si consideramos que un local comercial tiene que seguir y reunir aquella máxima  de “antes de entrar tienen que verte”, con las restricciones que comentamos, resulta muy complicado llevarla a la practica. Por todo ello, el promocionar para convencer a potenciales comerciantes que se instalen en esta calle no es nada fácil.
              
Señalar que si no  atacamos la raíz del problema -y comprendo que se trata de asuntos de política de gestión tanto con instituciones provinciales como autonómicas-,  los recursos públicos que gastemos en reactivar comercialmente esta calle serán inútiles. En este sentido,  sería de interés que los gestores en la materia  analizaran bien el problema antes de dilapidar el dinero que siempre es escaso y susceptible de otros usos.
Leopoldo Jiménez Ruiz
Académico de Santa Cecilia

2 comentarios:

  1. El porcentaje del 34% de locales comerciales cerrados es subjetivo si no tenemos en cuenta los comerciantes que están en trance de cerrar, los que están esperando que cambien el signo, los que esperan la jubilación, los que no pueden cerrar porque tal vez no dispongan para indemnizar si tienen empleados y por fin, los que pudiendo cerra,r no lo hacen porque los ahorros de su vida están en ese negocio, que hoy no pueden vender ni como negocio ni como simple local. ¿Podemos saber cual es el porcentaje de la realidad?
    Por último, hay soluciones para la calle Luna y para las demás, hace falta imaginación y si no la hay, buscar donde la haya, pero solo se rasca el que le pica. A quien debe buscar soluciones, no le pica. Gracias por la oportunidad y por el artículo.

    ResponderEliminar
  2. Ojala la clave para estimular la imaginación solucionadora fuese colocar nidos de avispas en cierto edificio de la Plaza del Polvorista para provocar rascaduras. Desgraciadamente el tema es de tal complejidad y profundidad que solo lo puede solucionar un incremento espectacular del PIB que genera El Puerto y esto requiere mucho esfuerzo y sacrificio por parte de todos.

    ResponderEliminar