sábado, 2 de noviembre de 2013

Halloween, Tosantos y Difuntos
   Tomado del blog "delibrosygentes"de nuestra académica, Inmaculada Moreno



Recuerdo que, de niña, las monjas de mi colegio, las queridas Hermanas Carmelitas de Vedruna, nos repetían en clase que no había que confundir el Día de Todos los Santos con el Día de los difuntos. Yo llevo años convencida de que la sabiduría popular hace muy bien mezclándolo todo y festejando a sus difuntos más queridos el día en que veneramos a Todos los Santos anónimos. ¿Habrá algo que despierte mejores sentimientos que esta solidaridad intemporal de confiar en la intercesión de los que ya han muerto mientras rezamos por ellos? Qué diferencia con la mala chirigota que montan los anglosajones -y de la que se han imbuido por aquí los más jóvenes- en torno a la muerte. Ya expuse hace un año en esta ventana por qué me molesta especialmente semejante chacota indigna que me cambia la oración de intercesión y la Comunión de los Santos por un antipedagógico trato con amenaza, la representación de una dignísima obra teatral en verso por un medio akelarre infantil e incluso la repostería exquisita de los "huesos de santos" por un puñado de caramelos baratos.  Lo dije entonces y lo repito este año: chocante, ordinario e innoble.


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