viernes, 13 de diciembre de 2013

CINE

LA NAVIDAD EN EL CINE I
Por Jesús Almendros Fernández

Tras la Segunda Guerra Mundial,  E.E.U.U. intentó establecer la “pax americana”, un mundo feliz que debería tener como meta para todo el mundo, conseguir ajustar sus vidas al modo de vida americano, conseguir el “sueño americano”.

Hombres de todo el mundo emigraron a Norteamérica y se establecieron allí formando colonias, conservando sus tradiciones, fieles a sus raíces, pero orgullosos de pertenecer a ese país que les había acogido, de ser ciudadanos americanos.

Santa Claus, los árboles de navidad, los trajes rojos con ribetes blancos, las luces y la nieve, conformaron la estética navideña propuesta por los norteamericanos y todo esto junto lo encontramos en el paradigma de las películas americanas dedicadas a la navidad en los años 50, “Navidades Blancas”, con los actores, famosísimos en esa época, Bing Crosby y Danny Kaye, película dirigida en 1.954 por Michael Curtiz , director de películas tan famosas como “Robín de los bosques” ó “Casablanca”.

Sin embargo, algún director perteneciente a alguna de aquellas primeras comunidades de emigrantes de las que les hablábamos, no pudo sustraerse a la tentación de reflejar el espíritu de la navidad de aquella patria de sus antepasados, sin la estética y la parafernalia americana.  Holandeses, italianos, irlandeses, escoceses, chinos, griegos, polacos, hispanos, todos se consideran antes que cualquier otra cosa, americanos, pero a pesar de la numerosa colonia china y de la poderosa comunidad judía, los seguidores de las distintas confesiones cristianas  aglutinaban a la inmensa mayoría de los ciudadanos americanos a los que les gustaba ver en la pantalla, sus tradiciones, como la vida y muerte de Jesús o la historia de Moisés, temas que dieron como resultado películas, casi siempre espectaculares, como “Rey de Reyes” ó “Los Diez Mandamientos”, pero también el nacimiento de Jesus y la adoración de los Magos que llegaron atraídos por una estrella, fue repetidamente reflejada en las pantallas.  William Wyler en el año 1.959 lo hizo en la película “Ben Hur”, un clásico que contaba con 496 papeles hablados y 100.000 figurantes y extras, que costó 15 millones de dólares del año 1.959 y que fue galardonada con 11 Oscar de Hollywood.


Hubo casos atípicos en el que algún director no reflejó la estética americana de la Navidad sino su espíritu.  Es el caso de John Huston, el magnífico director de origen irlandés, autor de películas como “El halcon maltés” ó “El tesoro de sierra madre”, que en el año 1.987 realizó “Dublineses”,  sobre la obra de James Joyce, con Donal McCann y su propia hija, Anjelica Huston con una secuencia de una cena de Navidad realmente msagistral y del mismo modo podríamos citar a Luis G. Berlanga que en el año 1961 nos ofrecía una visión de la Navidad en España en “Plácido” con Cassen, Jose Luis Lopez Vázquez y Elvira Quintillá.
Pero si hay una película que refleja el espíritu de la navidad que se vivía en aquellos años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, esa es, sin duda alguna, “Que bello es vivir”, dirigida por Frank Capra con James Stewart como protagonista, película llena de buenos sentimientos como es habitual en Capra y que casi todos los años emite alguna emisora de T.V.  

3 comentarios:

  1. Estupendo y muy apropiado para la época. Felices fiestas.

    ResponderEliminar
  2. Sigue ilustrándonos, Jesús. Estaremos muy agradecidos. Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. ¡Buen cine y feliz año y fiestas!

    ResponderEliminar