jueves, 15 de mayo de 2014

CINE


Una actividad como el ajedrez, juego, deporte, arte, ciencia, claramente relacionado con la guerra, el sexo, la pasión del poder, el determinismo o el libre albedrío, no podía pasar inadvertida para el Cine.

Ya en 1924, en la película dadaísta  “Entreacto, de  René Clair y Francis Picabia, se podía ver al  gran jugador Marcel Duchamp y al artista  Man Ray, jugando en una azotea de Paris. Por esa época, en 1.925, se estrenaba también “La fiebre del ajedrez, película muda en la que la obsesión por el ajedrez del protagonista le causa graves problemas. Lo más notable de la película tal vez fuese la aparición del entonces campeón mundial, José Raúl Capablanca, además de otros grandes maestros de la época.

La imagen de un caballero jugando una partida de ajedrez con la muerte en “El Séptimo Sello” (1956), de Ingmar Bergman en la que el caballero busca respuestas a las preguntas fundamentales de la existencia, se ha convertido en uno de los iconos del cine.

Una película que tiene como temática principal el ajedrez y quizás la que mas ahonda en las características del juego, es  “En busca de Bobby Fischer (1993).  Narra los inicios del Maestro Internacional americano Josh Waitzkin en su infancia. Cuenta cómo Josh Waitzkin es visto como el sucesor de Bobby Fischer, y de cómo es conducido para ello por su entrenador, mientras que aprende de jugadores callejeros un estilo agresivo y táctico, negándose a ver a Fischer como un ejemplo.

En “Jaque a la locura”, película inglesa de 1960, dirigida por Gerd Oswald y protagonizada por Curd Jürgens, sobre la novela de Stefan Zweig “El jugador de Ajedrez”, se relata la historia de un científico disidente del nazismo que es obligado a permanecer encerrado, y privado de leer para no mantener activa su mente pero consigue robar un libro que resulta ser un manual de ajedrez. Lo lee y comienza a  practicar con bolitas de pan. Juega mentalmente sobre un tablero que se refleja en la pared con la sombra de los barrotes de la ventana.  Al quedar en libertad, toma un tren donde va un campeón del mundo de ajedrez, (Mario Adorf) quien acepta a regañadientes jugar un partido con un anciano que se lo solicita. Mientras juegan, el científico se acerca y le aconseja al anciano que juegue una determinada pieza, que provoca el jaque mate al campeón. El científico toma en su mano la pieza del rey y exclama: “Es la primera vez que tengo en mis manos una pieza de ajedrez”.

Como no recordar a Humphrey Bogart en “Casablanca”, jugando contra sí mismo con blancas y  negras o a Harry Potter en “La piedra filosofal”, jugando con Ron con piezas mágicas de gran tamaño bajo la atenta mirada de Hermione o la partida que juegan en “La tabla de Flandes” dos personajes que  para resolver el misterio central de la historia deben buscar la  inscripción oculta de un cuadro partiendo de  la jugadas previas a la posición mostrada en el mismo, o a Magneto  tratando de jugar una partida de ajedrez en el parque en “X-men, la batalla final o la partida que  Tyrell y JF Sebastián mantienen a distancia durante meses en “Blade Runner o  la partida que uno de los tripulantes del Discovery juega contra el supercomputador HAL 9000” en “2001: Odisea del espacio” y como olvidarnos del comienzo de “Desde Rusia con amor en el que dos jugadores disputan una partida inspirada en otra de  Boris Spassky y David Bronstein de 1960.


Son muchas las películas que se han ocupado del ajedrez en el cine, “Los jugadores de ajedrez” de Satyajit Ray en 1977, “Jaque al asesino” en el 92, “La defensa Luzhin en 2001 o “Game Over” (Kaspararov and the machine), sobre la obra de teatro de Matthew Charman “The Machine” (La Máquina) y seguro que seguiremos viendo otras muchas, pero no tantas como para poder decir ¡Jaque Mate!
                                                    Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia

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