lunes, 28 de julio de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (177)

Pobres niños

La cifra mágica que el Ministerio de Sanidad y Política Social, destinará con carácter de urgencia a los servicios públicos de las distintas comunidades y ayuntamientos, para satisfacer las necesidades básicas de las familia, en riesgo de exclusión con menores a su cargo, es de 17.2 millones de euros.

Aunque no existe ningún índice universalmente aceptado que defina la pobreza y menos aún, la pobreza infantil, la propia ONU, CÁRITAS, el INE, emplean otros parámetros, el criterio de medición de riqueza tenido en cuenta, para la distribución de los recursos asignados, ha sido un indicador social llamado AROPE (At Risk of Poverty Ros Social Exclusión), establecido por la Estrategia Europa 2020, mediante el cual, se define el número de personas en riesgo de pobreza que viven con bajos ingresos, sufren privación material severa, y viven en hogares con una intensidad de empleo muy baja. La tasa empleada compara situaciones entre países muy distintos y por ello, el resultado de la distribución de recursos ha sido muy desigual. Mucha fórmula y poco sentido común.

En Andalucía se calcula que existen unos 650.000 niños pobres y a nuestra Comunidad la aplicación de la fórmula AROPE le ha aportado 1,2 millones de euros. ¿Cuántos de ellos llegarán a El Puerto de Santa María, a nuestro Puerto y cuántos niños portuenses  serán beneficiados por esta medida? Haría falta un análisis práctico de lo que ocurre en nuestro municipio.
El problema real es que existen muchos niños pobres que no pueden comer y parece que este problema no se percibe con la nitidez precisa.  Quizá porque a algunos de los responsables de definir criterios, no les afecte directamente, ya que la pobreza infantil, no parece que será un problema para ellos y para sus familias.

¿Por qué los agentes políticos, sociales, económicos y ciudadanos en general, no hacemos lo suficiente para erradicar este grave y acuciante problema? Gracias a CÁRITAS, CRUZ ROJA, MANOS UNIDAS, SAVE THE CHILDREN, LUZ Y VIDA… y  otras tantas asociaciones privadas que ayudan en gran medida a paliar parte del problema. Todo es  mejorable y  la puesta en marcha del Fondo Extraordinario contra la Pobreza Infantil es, en principio, un buen acierto, siempre y cuando estas ayudas lleguen donde deben.

Circunstancialmente, tuve ocasión de asistir a una reunión en una Diputación andaluza. En la mesa principal del despacho del titular se encontraba una copia de mi último “Encuentros con la Academia”, publicado en el Diario de Cádiz, hace unos días, titulado “Pobreza y Paro”. El artículo se encontraba casi totalmente subrayado en amarillo y tenía pegado un pos it  con unas notas escritas a mano que decían: principales líneas de trabajo en nuestro próximo
programa electoral para 2015”.
Una nota de alegría salió de mi 
cuerpo. 

Reducir la pobreza infantil es una obligación legal, que nuestros  gestores políticos deben de asumir como compromiso principal, y moral de todos los ciudadanos, en la medida de nuestras posibilidades.
Antonio Leal Giménez
Académico de Santa Cecilia

2 comentarios:

  1. alberto boutellier29 de julio de 2014, 10:39

    Como siempre, la encomiable sensibilidad de A.Leal. La “cifra mágica” para paliar la situación de pobreza infantil me parece ofensiva. Se trata de una tirita para un elefante, que saliendo del bolsillo de todos los españoles; solo sirve para que los dirigentes se vayan de vacaciones aligerando su conciencia. Que tampoco les hace falta porque les importa un comino.

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  2. Contundente. Apelar a la ciudadanía siempre es conveniente, aunque no hay que olvidar que esos poderes políticos nos detraen con impuestos lo que luego administran a su conveniencia y distribuyen en partidas más o menos objetivamente. No es este el caso, pues aún sabiendo que era un disparate han buscado el índice que mejor rédito aportaba a 'los suyos'. El hambre no la conoce quien vive de espaldas a la realidad, pregúntenle a Montoro.

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