lunes, 7 de julio de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (174)

EL PUERTO, VIVO

     De la juntura del Parque con la Calle Luna nació la Calle Larga. Del matrimonio de Romerijo con Jerez, nació Valdelagrana y del de Sevilla con la Calle Larga, Vistahermosa.
       Y El Puerto sigue vivo, Muerto no, porque de su fertilidad han sido creadas, por ejemplo, Fuenterrabía, El Tejar, Crevillet, Urbaluz, Valdelagrama, Las Redes, Vistahermosa, El Ancla, etc.  La naturaleza endogámica de otros pueblos que tienen centros urbanos que  equivocadamente son envidia de algunos portuenses, los han hecho retraídos e improductivos. Causan envidia, digo, algunas veces con justificación, pero aquí no tenemos que avergonzarnos de nada.
    El Puerto es creativo desde su nacimiento decimonónico –D. Alfonso-, y hoy no se le puede tachar de difunto. Es anciano y cumplidor de la función vital de la la procreatividad. No está muerto sino que fruto de su ciclo vital ha envejecido, originando frondosos troncos vitales. Su creatividad siempre ha sido máxima. Apenas si ha creado campos, es verdad, sino que los suyos los ha convertido en savia fertilizadora de playeras realidades multiplicadoras. El Puerto está disperso, como familia prolífica, pero no muerto. 
      Gracias a su multiplicador cosmopolitismo y poder de captación, El Puerto ha estrechado amistades y creado familia con gente cercana, de Jerez, de Sevilla, de Madrid, etc. Además de por Romerijo y por Osborne con su toro, al Puerto lo conoce media España –y me quedo corto-  por sus playas: Valdelagrana, la Puntilla, Vistahermosa... El Muerto de Santa María no es tal sino que su vivificadora esencia sigue pariendo reconocimientos y afectos. Yo me acuerdo cuando aquí vivíamos 30.000 personas. Ahora somos 90.000; algo tiene el Puerto.  Muy prolíficos son los portuenses o la Ciudad, que no es Muerto sino Puerto creador, ha difundido sus excelencias y captado muchos prosélitos. No, no está muerto.
      

El Puerto, con su Santa María vocacional y fundacional, irradia el optimismo de su esperanzado ciclo prolífico creador. Su eje vertebral, adormecido, la Calle Larga, oye con condescendiente sabiduría a los que critican su soledad. De esa soledad saben muchos los padres que ver partir a sus hijos en su irrefrenable ciclo vital, abandonando los hogares paternos para fundar los suyos propios, pujantes y admirados.
         Así, la Calle Luna, la Larga, la del Vicario, etc., no están muertas. Están exhaustas después de  su procreativo ciclo vital, arrogantemente, luciendo con gallardía las arrugas de su decadencia. Sin afeites, ni pinturas, ni trasplantes, como hacen algunas equivocadas renegantes. Están ancianas, claro, como todo ser viviente que afronta con sabiduría su ciclo vital.  Envejecido, El Puerto, si; muerto no, aunque todo llegará tras su agotadora vitalidad. Pero parece que tardará, según vemos hoy. Enhorabuena.
José López Ruiz
Académico de Santa Cecilia

1 comentario:

  1. Querido profesor, querido D. José; como siempre, sencillamente genial, sólo del genio puede brotar el ingenio, e ingenioso es su trabajo; jugando con las palabras para decir "esto" con "aquello", y tras corto relato (lo bueno si breve dos veces bueno - ¡que pena que no fuera un poquitito menos bueno!) terminar dibujando un cuadro que todos reconocemos como nuestro "viejo y muy amado Puerto".
    Una pequeña "espuela" D. José, ¿Lo han obligado los profetas de la inmersión lingüística portuense, a escribir "Y El Puerto", o "Envejecido, El Puerto", yo creo que eso no puede ser suyo, lo han debido "corregir" (¡habráse visto atrevidos!).

    Un abrazo D. José, espero poder seguir disfrutando, por muchos años, del placer de leer lo que Vd. escribe (por su bien ... y por el mío ). Su alumno, que siempre lo será, Eloy Fdez. Lobo.

    ResponderEliminar