viernes, 29 de agosto de 2014

CINE

“UN LARGO VIAJE”

La película de la que ahora les hablo, “Un largo viaje”, es de 2013 y está dirigida por Jonathan Teplitzky, un director australiano que anteriormente nos había ofrecido películas como Mejor que el sexo” (2000),'El desquite (2003) o “Burning Man” (2011) y aunque el director es australiano y también la producción (junto con Reino Unido), lo que vemos en la pantalla tiene un “look” totalmente británico y además de situar la acción en los mismos lugares en que David Lean situaba su “El puente sobre el río Kway”, hay referencias explícitas a este director como la mención de “Un breve encuentro” que nos hace pensar que Teplitsky admira la forma de hacer cine de los británicos y especialmente de David Lean ya que toda la película es un constante homenaje a este director.
La película tuvo que reducirse drásticamente de presupuesto para poder hacerse y tuvo que pasar de los 40 millones de dólares inicialmente previstos, a 16 sin embargo esto quizás la benefició porque les obligó a centrarse mas en escenas íntimas de bajo costo como el encuentro del protagonista, Lomax, interpretado por Colin Firth con Patti, el personaje que interpreta Nicole Kidman y que es una de  las mejores escenas de la película. 
Lomax era un ingeniero de Transmisiones de Edimburgo, que fue capturado cuando Singapur cayó ante las fuerzas japonesas en febrero de 1942 junto con otros oficiales británicos, enviados todos a la prisión de Changi y luego a Tailandia, al campamento de prisioneros de guerra en Kanchanaburi, cerca del río Kwai, con alrededor de 90.000 trabajadores civiles y más de 10.000 prisioneros de guerra muertos durante el proyecto.
Sin embargo, mientras la película de Lean seguía una trayectoria lineal y se centraba exclusivamente en la construcción del puente sobre el río, Teplitzky efectúa saltos en la acción hacia atrás y hacia delante, en el tiempo entre los años 1980 y el período en que Lomax permaneció en Kanchanaburi.
La película combina dos hilos argumentales. Uno de ellos es un drama de pareja, esbozando las tensiones que surgen entre Eric y Patti mientras lucha con el trauma de la tortura que sufrió a manos de sus captores durante la guerra. La otra es un drama psicológico centrado en la relación del joven Lomax, interpretado magníficamente por Jeremy Irvine,  con Takashi Nagase, el intérprete japonés que había participado en su tortura y que descubre que está vivo a pesar de haber pasado más de treinta años desde el final de la guerra.  Hiroyuki Sanada consigue imprimir a Nagase un creíble sentido de remordimiento por sus crímenes de guerra, mientras que Tanroh Ishida logra hacer del personaje en su juventud, en la época de la guerra, una curiosa mezcla de crueldad insensibilidad y duda.
         Realmente no se trata de una película de guerra sino de un estudio sobre el sadismo, la venganza y el perdón y es curioso comprobar lo fuerte, a la vez que íntima, que puede resultar la relación entre víctima y el verdugo. Y sobre todo cuando se va al lugar en que ellos vivieron el drama.
         La película discurre por caminos peligrosos porque se expone al maniqueísmo (ellos, los malos, nosotros los buenos) y no podemos olvidar la forma en que el pueblo japonés fue masacrado por los americanos. El director se expone a que el espectador crea que se le está condicionando a favor de los aliados a base de incidir en las imágenes de tortura y sadismo de los japoneses, pero esos son riesgos que hay que correr.
Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia

1 comentario:

  1. Jesús Almendros, debería programar el Cine de Verano en El Puerto.

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