lunes, 18 de agosto de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (180)

                       ACERCA DE LA FIESTA NACIONAL


Ya se conocen los carteles de toros para este verano: cinco corridas de toros, una de rejones, una novillada y dos festejos sin picadores para alumnos de diversas escuelas taurinas.

De las corridas de toros hay que señalar que vienen algunos matadores del G-5 y que se repite algún cartel de años anteriores al parecer ya “clásico” para las fechas de verano; de todas formas no parece probable que se alcance el “lleno hasta la bandera”. Cabe preguntarse entonces ¿qué le sucede a la fiesta nacional, qué mal es el que padece?

La fiesta se asienta sobre cuatro pilares: el ganadero, el torero, el empresario y el público; pilares que hoy en día se resienten, con lo que ello puede significar para el futuro de la fiesta.

El ganadero busca el toro de los treinta muletazos y se va alejando de los encastes toristas, del toro con trapío, con genio, con presencia. Todo ello en detrimento de un tercio como el de varas que, en principio, debería  servir para valorar la bravura y  ahormar el toro para los tercios siguientes.

El torero actual, en un alto porcentaje, se forma en las escuelas taurinas. En ellas, parece que se clona un tipo de torero; los hay, incluso, que parecen llevar un temario en la cabeza para aplicarlo a lo que salga por los chiqueros, olvidando que cada toro tiene su faena.

El empresario está en una encrucijada; su meta es obtener beneficios, pero los toreros tratan de mantener su caché y el público es cada vez más reticente. El cartel de “NO HAY BILLETES” sólo se cuelga en muy contadas ocasiones y siempre bajo la influencia de algún matador de toros.

El público aficionado, que es el que mantiene la fiesta, se va alejando de la misma. La limitación de edad para que los menores acudan a la plaza no garantiza el futuro, pues cuando alcanzan la edad para asistir sus aficiones van por otros derroteros.

No forman parte de los pilares de la fiesta, pero algunos  políticos y los defensores de los animales no comprenden la verdad del toreo.

Difícilmente encuentra uno cosas distintas después de asistir a tres o cuatro corridas, aunque las ganaderías y los matadores sean distintos. Difícilmente sale alguien de una corrida explicando con las manos cómo toreó fulano, cómo embistió el segundo y cómo fue al caballo el sexto.

El futuro de la fiesta corre serio peligro y no llego a ver claro que tecla hay que tocar para no caer en un espectáculo para un público que, en el futuro, encuentre en unos folletos turísticos algunas alusiones a una fiesta que un día engrandeció a unos hombres que entregaron su vida ante la embestida de un toro de verdad.  

Ahora bien, mientras haya un toro bravo en el campo y un loco que ansíe dominarlo y sueñe el toreo, no desaparecerá la “fiesta nacional”.
Vicente Flores Luque
Académico de Santa Cecilia

2 comentarios:

  1. Que razonamientos mas perfecto, la fiesta se perderá porque la juventud de hoy muy pocos acuden a los toros.

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  2. Yo creo que el principal motivo de que la afición se aleje de las plazas son los precios tan altos de las entradas. Por ejemplo, ir a los toros cuesta mucho más caro que ir al fútbol.

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