lunes, 1 de septiembre de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (182)

UNA RECETA DE ALTA COCINA


            La magia, el arte, la sensibilidad no son productos de venta en cualquier establecimiento del ramo. Surgen como rara avis de forma poco frecuente y cuando se dan las condiciones requeridas. Como en las recetas culinarias, se necesitan buenos ingredientes y la mano maestra de un experto e ingenioso cocinero que sepa darle el punto de cocción, un agradable sabor y, finalmente, una presentación sugerente y atractiva.

         Todas esas premisas se dieron el pasado día 21 de agosto en la celebración del acto, organizado por la Academia de Bellas Artes, con el fin de recaudar fondos para ayudar a la restauración del conjunto pictórico de nuestro templo Prioral.
        
Música, poesía, flamenco, se unieron en las proporciones adecuadas, para constituir la base gastronómica de un plato cultural que tuvieron la suerte de degustar las más de trescientas personas que apostaron por elegir ese menú.

         El restaurante, de ensueño: verdes naranjos mecidos por la suave brisa de poniente, un blanco corro de arcadas entrelazadas, luna plateada en un cielo estrellado… El patio porticado de la bodega de Mora tenía los elementos requeridos para predisponer al comensal a disfrutar con lo que se le iba a ofrecer para su degustación. La carta, amplia y selecta, ofrecía música y poesía, carne y pescado, para no obligar a hacer esa siempre difícil elección.
   
Los ingredientes, de primerísima calidad: Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora, por un lado; Mozart,Gounod, Puccini, Chopin, por el otro. Y, para demostrar que la comida tradicional no está reñida con la innovación y la revolución en los fogones, se ofrecía, como creación sorprendente y rompedora, nada menos que un poema místico de Santa Teresa de Jesús cantado por tangos flamencos.

         Y todo ello bajo la magistral batuta de José Luis Alonso, grandísimo chef de la más alta cocina teatral, que supo combinar, aderezar, salpimentar y hornear tan variados ingredientes para dar al producto final una presentación y un acabado apetitoso. Junto a él, Pedro Salvatierra, un consumado cocinero experto en manipular notas y corcheas sobre el fogón del teclado del piano, para llenar el restaurante de ese aroma intenso y evocador que nos envuelve y nos hace trasladarnos con la imaginación a otros lugares de ensueño.

         Ambos creadores y autores de la idea original de este suculento manjar al que denominaron Una noche con los clásicos y que, dada su calidad y su excelente acogida, debería incorporarse a la dieta de los actos culturales que tienen lugar durante los meses estivales para que, de esa forma, en lugar de ser un plato excepcional e irrepetible, se convirtiese en una cena clásica en los veranos de El Puerto.
JUAN A. VILLARREAL
Socio colaborador de la Academia

3 comentarios:

  1. Enhorabuena a la Academia por la organización del acto, y muchas gracias a D. José Luis Alonso de Santos por su total implicación para que el mismo fuera todo un exito, la Academia le estará siempre agradecida, y es que, es una gran suerte tener un académico de la categoría personal y artística de D. Jose Luis Alonso.

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  2. Espléndido artículo del prof. Juan Villarreal que describe de forma perfecta la exquisitez de la gala poética.
    Totalmente de acuerdo contigo en lo que dices en el último párrafo: «Una noche con los clásicos» debería integrarse en la dieta cultural de los veranos portuenses, es un verdadero lujo intelectual.
    Felicito otra vez a todos los actuantes. Y un agradecido abrazo para José Luis y para Pedro.

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  3. Estupenda gala y estupendo artículo.

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