lunes, 15 de septiembre de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (184)

“EL NIÑO”
                                                                   
                                      
Desde hace un par de semanas se viene proyectando en las pantallas de nuestra ciudad la película española “El Niño” y como ya ocurriera hace unos meses con “8 Apellidos Vascos” está batiendo records de taquilla, lo cual es bueno para la industria cinematográfica de nuestro país, siempre en desventaja ante el poderoso cine americano.

Y digo que se está proyectando en las pantallas de nuestra ciudad de forma literal, porque son tales las colas que se están formando para verla que los gestores de nuestros multicines se han visto obligados a no proyectarla como es habitual en 1 o 2 o incluso  3 salas, sino que según se van vendiendo localidades, van dedicando nuevas salas a su proyección. El día que yo la vi se había proyectado en 5 salas y mientras el público siga comprando localidades seguirán dedicándole las que hagan falta.  El hecho de que actualmente las copias sean digitales facilita esta política que anteriormente era imposible porque las copias de que se dispusiera serían las que se podrían proyectar y ninguna más.
Las localizaciones son múltiples y diversas y no solo aparecen lugares de Marruecos, Gibraltar y Algeciras o La Línea –que también- sino que aparecen localizaciones de Gran Canaria, Levante e incluso podemos observar imágenes grabadas en nuestro Puerto Sherry.
La película, dirigida por Daniel Monzón, el mismo que dirigió “Celda 211”, cuenta con magníficos actores como Luis Tosar, Eduard Fernández, Sergi López o Bárbara Lennie y con nuevas caras como el gaditano de Vejer Jesús Castro que ha entrado con fuerza y ya ha rodado su segunda película, “La Isla mínima”, a las ordenes de Alberto Rodriguez.  Jesus Carroza es el amigo de el Niño, el Compi, y borda su papel.

Como ocurre con esos grandes negocios sucios, venta de armas o tráfico de personas o de droga, que son, junto con el juego, los que más dinero mueven en el mundo, están estructurados de forma piramidal y los que asumen los riesgos y pagan las consecuencias de sus actos no son los que más ganan, estos permanecen en la sombra o se dedican a jugar al golf en Sotogrande. Marroquies, españoles o gibraltareños (llanitos), se llevan la peor parte, la parte productiva queda en manos de mafias de la Europa del Este o en orientales.  
La película está magníficamente realizada al más puro estilo norteamericano y cuenta con escenas de un realismo sorprendente como la persecución de la policía en helicóptero a las lanchas rápidas que transportan la droga.
Aparte de la historia que nos cuenta la película, el trasfondo  que se nos presenta es el de una sociedad con bajos recursos económicos, ansiosa de escalar en la sociedad y de acceder al tipo de vida que nos proponen cada día el cine y la TV.

Es curioso observar que, a pesar de ser todos delincuentes, la postura de españoles, marroquíes y gibraltareños  es más humana y cuenta con sentimientos y respeto a la vida frente a la fría forma de actuar de los responsables últimos del tráfico.
Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia

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