lunes, 13 de octubre de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (188)

Colegio de la Pescadería
        

Hace unos días, escribiendo un "in memoriam"  para la revista Pliegos de la Academia sobre nuestro ilustre paisano y académico de Santa Cecilia, José Joaquín Solís Muñoz-Seca, recordaba el colegio de la Pescadería -oficialmente San Estanislao de Kostka- donde él había realizado parte de su bachillerato. Haciendo memoria de otros profesionales allí formados: abogados, médicos, farmacéuticos, economistas, catedráticos de universidad, funcionarios, miembros de las fuerzas armadas y un largo etc. me parecía de justicia dedicar este artículo al equipo de profesores que con entusiasmo y dedicación hicieron posible el desarrollo profesional y humano de una gran generación de portuenses, que ha colocado a estos alumnos en altos puestos de la administración y directores en empresas públicas y privadas de ámbito autonómico nacional e internacional, con cargos que han ido desde Presidentes a Consejeros de dichas compañías.

        
En este cuadro de profesores y con el riesgo de dejar a algunos sin mencionar merecen nuestro recuerdo D. Aureo Sanz profesor de francés; los de matemáticas D. Federico Verdi y D. Eduardo Ballesteros este último un gran tirador de tizas sobre las cabezas "distraídas" de sus alumnos; D. David Almorza y D. Siro Morata de lengua y literatura junto con D. Antonio Ruiloba y D. Manuel Moreno; la presencia bonachona de D. Antonio de la Torre en su clase de Formación del Espíritu Nacional, D. Rafael Belvis y D. Enrique Pedregal…  y la de su director y Alma mater del colegio, profesor de Latín, D. Miguel Zea Quiroga, y todo ello con medios materiales escasos que se suplían con exigente disciplina, que acataban los alumnos y aceptaban los padres.

         No podemos olvidar la bondad de Paca, la portera y su hija Emilia, que nos avisaba cuando le dejaban el balón de futbol para salir el "cuadro de honor" a jugar una tarde al mes al campo de la gimnástica; las entradas y salidas al colegio y a clase a toque de campana y  en formación por cursos, los recreos en el patio cubierto del colegio donde prácticamente no se cabía; por ello y como reconocimiento a todos los profesores debería, una calle del Puerto, llevar el nombre de D. Miguel Zea en representación de todo el equipo directivo del colegio. Era, en  palabras del Padre Conradi, un pedagogo extraordinario.
Enrique García Máiquez
Académico de Santa Cecilia


7 comentarios:

  1. Enrique, no te olvides de las clases de Ciencias Naturales de Don Antonio de la Torre que eran muy provechosas. Recuerda a Juan Luis Bermúdez Tejada (q.e.p.d.) cuando al ser preguntado por don Antonio sobre un batracio, dijo: un conejo. Debes recordar la gran colección de minerales de Don Antonio. Por otro lado, la hija de Paca, no era Emilia, sino Amalia. De cualquier forma, todos debemos estar agradecidos a la formación tan integral que nos dieron esos abnegados profesores. Muy bueno tu artículo. Luis Suárez Ávila

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  2. Excelente artículo, y una propuesta muy justa.
    J.

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  3. Por supuesto, una calle, una plaza o una glorieta a Don Miguel Zea Quiroga. Le debemos mucho quienes pasamos por sus aulas. Luis Suárez Ávila

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  4. Nunca son suficientes los elogios hacia a nuestros profesores. Ellos fueron los artífices de nuestra formación y nos prepararon para afrontar la vida como adultos.

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  6. Echo de menos un recuerdo a Moro, fiel ayudante de Paca cuando acudía a separar un conato de pelea

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