sábado, 29 de noviembre de 2014

CINE

CORTAR Y PEGAR (y II)

         Les contaba en mi anterior colaboración la enorme importancia que tenía el montaje como elemento fundamental del lenguaje cinematográfico, pero quienes mejor consiguieron hacer del montaje un elemento esencial de esta forma de expresión,  fueron los rusos.  En 1896 los Hermanos Lumiére fueron a filmar la coronación del Zar Nicolas II y con ellos, naturalmente, llevaron su invento, el cine,  que al triunfar la revolución en 1917, los ideólogos comunistas consideraron que podía servir como un importante elemento de propaganda.

Efecto Kulechov
Los cineastas rusos, Dziva Vertov, Eisenstein, Kulechov, Pudovkin o Dovzenco, entre otros,  son algunos de los nombres de los grandes cineastas que contribuyeron al enriquecimiento del lenguaje cinematográfico por medio del montaje, consiguiendo una utilización sorprendente  del mismo, aprovechando la asociación que se establecía a ojos del espectador, entre dos planos que se le mostraban seguidos, uno tras otro.  Dziva Vertov , por ejemplo, observó que la suma de las imágenes, la yuxtaposición de planos, originaba una imagen nueva, distinta a la que los planos empleados ofrecerían por sí mismos, y no transmitía al espectador su contenido sino que servirían para transmitir una ideología pues para él y para todos los componentes del nuevo cine ruso, el cine no debería limitarse a contar historias, lo cual no pasaría de ser un entretenimiento burgués, sino que debería mostrar la realidad para provocar en el espectador el afán por cambiar esa realidad.  Kulechov, por su parte, descubrió que el montaje conseguía cambiar el significado de las imágenes, considerando que era el montaje el que hacía llegar al espectador lo que el director deseaba al margen del contenido de los planos, irrelevantes por si mismos.
  
Eisenstein, el mas famoso de todos los directores rusos de esta época, consideraba que lo importante no era contar una historia, lo que no dejaría de ser un puro entretenimiento, sino violentar y adoctrinar al espectador, crear en él una reacción psicológica  que le hiciera situarse por encima de la historia que le estaban contando.  Suya es la película de 1925 “El acorazado Potemkin” con algunas de las escenas mas famosas de la historia del cine.
Basada en hechos reales ocurridos en 1905, narra como la tripulación del acorazado Potemkin se cansan del tratamiento vejatorio e injusto de los oficiales. El detonante de la situación es la carne podrida que éstos quieren que los marineros se coman. Con este motín comienza el reguero revolucionario por Odesa y toda Rusia. En 1925 se le encargó a Eisenstein  dirigir esta película para conmemorar el vigésimo aniversario de la revolución bolchevique de 1905.
         “El acorazado Potemkin” está considerada como una de las películas propagandísticas  más influyentes de todos los tiempos y fue declarada mejor película de la historia en la Exposición General de Bruselas de 1958 y en cualquier caso es una de las mejores películas de la historia del cine.
“El acorazado Potemkin” significa un nuevo avance en la narración cinematográfica. Tras la genialidad de Griffith en el trabajo de empleo de   planos diferentes y del “travelling”, Eisenstein experimenta sobre la importancia del montaje y sobre otra función que puede realizar la cámara al inclinarla y que da como resultado un énfasis o una sensación distinta en lo que se relata.
Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia

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