lunes, 17 de noviembre de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (193)

LA MAR. AVENTURA Y LEYENDA y (II)

Los remolinos del río Orinoco, Venezuela
Siglos más tarde, Cristóbal Colón, en uno de sus viajes a las Indias Occidentales y basándose en observaciones inexactas de la altura de la estrella Polar, pretendió demostrar que la Tierra tenía forma de pera, pues al adentrarse en el golfo de Paria, en la costa septentrional de Venezuela, a cuyos lados quedan los estrechos denominados “Boca del Dragón” y “Boca de la Serpiente”, quedaron sometidos a los efectos del “Pororoca”, denominación que los indígenas dan a los remolinos que se originan al encontrarse la corriente de los brazos del delta del río Orinoco, con la corriente ecuatorial que penetra en dicho golfo.
Los descubridores quedaron tan impresionados por estos remolinos, que creían estar viendo las cascadas que vertían sus aguas desde la panza de la pera al resto de la Tierra.  

También el portugués Vasco de Gama, al doblar el Cabo de las Tormentas, se vio sorprendido por el legendario y amenazador gigante “Adamastor”, según describe Luís de Camoes en su obra “Os Lusiadas”, no siendo más que una interpretación fantástica y alucinante de las formas fantasmagóricas que toman, en aquellas latitudes y en determinada época del año, las densas y negras nubes que, junto con el embravecido estado de la mar, llegan a ser verdaderamente sobrecogedoras.


De todas estas leyendas, la que ha gozado de más predicamento, ha sido la del “Holandés Errante”, Van Straten,  un impío capitán que por haber desafiado a Dios, zarpando a la mar un Viernes Santo, en contra del parecer de su tripulación, fue condenado a navegar eternamente, intentando doblar el Cabo de las Tormentas sin poder lograrlo jamás.
Su barco, del mismo nombre, dice la leyenda se aparece, en los días tormentosos, a los navegantes como señal de mal fario ó mal bajío.

El fundamento de esta leyenda no es del todo infundado, pues tanto el citado Cabo de las Tormentas, hoy Cabo de Buena Esperanza, como el Cabo de Hornos, eran temidos por los navegantes a causa de los malos tiempos dominantes.

De esto doy fe, pues en dieciocho años haciendo la ruta al Golfo Pérsico por el Cabo de Buena Esperanza, he tenido la ocasión de sentir, más de una vez, los efectos de los coletazos que dejan las “Abnormal Waves”, llamadas así porque en vez de tener forma senoidal, son como un enorme muro, precedido de una gran depresión, que se mueve en dirección NE a una velocidad considerable.
Se originan cuando coinciden una serie de circunstancias:

 “Si una combinación de mar y viento, procedente del NE, fluye en dirección contraria a la corriente de Agujas y coincide con el paso de un frente frío, éste crea una depresión que hace incrementar la corriente de Agujas en más de cinco nudos, a la vez que hace cambiar bruscamente la dirección del viento.
Si esta circunstancia se mantiene durante un periodo, no menor de cuatro horas, se formará una ola de excepcional altura, más de veinte metros, y de tal anchura que hará temblar al más avezado marino y zozobrar al barco más marinero”.

Es tan grande el riesgo que se corre al doblar uno de estos cabos y tan malos recuerdos se tienen de ellos, que una sociedad francesa acoge, como miembros, a aquellos capitanes que lo han logrado a bordo de un barco de vela, y sólo llegó a contar con 363 miembros, cifra ilustrativa de la escasa proporción de marinos que lo han logrado.
Se dice que éstos se identificaban insertándose, en la oreja izquierda, un arete por cada cabo doblado. 
Ignacio Pantojo Vázquez
Socio colaborador de la Academia

4 comentarios:

  1. Apasionante y documentado artículo de Ignacio. Enhorabuena y gracias por ilustrarnos..

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  2. Que fotos y vídeo tan bonitos, el articulo de hoy, 2ª parte, también estupendo.

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  3. Jesus Almendros Fernandez20 de noviembre de 2014, 7:52

    EStupendo artículo muy bien documentado y muy interesante a si como las fotografias que lo ilustran y el magnífico video que lo acompaña. Enhorabuena.

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  4. Jesus Almendros Fernandez20 de noviembre de 2014, 7:53

    EStupendo artículo muy bien documentado y muy interesante a si como las fotografias que lo ilustran y el magnífico video que lo acompaña. Enhorabuena.

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