martes, 30 de diciembre de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (199). La mar en el arte

LA MAR EN EL ARTE
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La mar, desde los albores de la humanidad, ha sido un filón inagotable para poetas y prosistas, tanto es así que se ha llegado a hablar de una literatura del mar.

Desde Homero (1200 a. c.) quien, en su poema épico La Odisea”, narra las aventuras  de  Ulises  en  la  mar,  pasando  por Apolonio de Rodas    (186 a. c.),   que     hace     otro     tanto describiendo los viajes de Jasón, a bordo del navío “Argos”, en su poema  “Argonautas”,  y Virgilio  (79 a. c.)  en La Eneida,  versión latina del poema homérico, hasta la época de los grandes descubrimientos en el siglo XVI, con “Os Lusiadas  de Luis Vaz de Camöes, han sido innumerables los escritores que han tratado al mar como tema de sus odas y epopeyas.

Audio libro de la "La Odisea"

El Romanticismo fue otra época propicia para que poetas y prosistas como Lord Byron, Walter Scott, Espronceda, Stevenson, Julio Verne y otros, encontraran en la mar el hábitat idóneo para sus sueños y fantasías, haciéndola partícipe y confidente de sus pasiones.

Ya en nuestro siglo, Hemingway en su relato “El Viejo y el Mar” y Herman Melville con “Moby Dick”, nos dan una muestra épica y grandiosa de lo que puede ser la lucha entre el hombre y la mar.
Actualmente, novelas como El Cazador de Barcos ó “Voraz como el Mar”, son auténticos superventas que demuestran que la atracción por el mar ha existido y seguirá existiendo siempre.

Si nos paramos a repasar la historia de la música, la sonoridad del mar ha hecho que los más grandes compositores lleven al pentagrama los melismas del continuo rodar de las olas.

Desde Haydn,   que    describe    en    su    obra La Creación el día que Dios hizo las aguas, pasando   por   Mendelsson,  con   su   obertura: “Mar en calma y feliz navegación”, hasta  Debussy, en  su  composición “El Mar”, dividida en tres fragmentos: “Del alba al mediodía”, “Juego de olas” y “Dialogo entre viento y mar”. Con la que nos hace sentir el sosiego de una mar en calma, cuando todavía la cubre el velo de la neblina de la mañana, y la tensión estremecedora de un mar embravecido al anochecer. Wagner, en El Buque fantasma”, representa un mar tenebroso, de tonos plomizos, por el que navega  errante el capitán Van Stratten, tratando doblar el Cabo de las Tormentas, que contrasta con el mar en calma, azul cobalto, de “Tristán e Isolda”.

"El Mar" de Claude Debussy

Rimsky-Korsakow, en su ópera “Sadko”, nos hace temblar con toda la fuerza del fondo legendario de los mares, son muestras más que representativas de la inquietud y sugestión que produce la mar a todo aquél que la contempla y, más aún, si la vive.

La pintura ha representado su estado de mil y una formas, pero si hay alguien que sea capaz de plasmar y reflejar ese mundo en continuo movimiento, capaz de sosegar y alborozar, sin duda es Guillermo Aledo que, en su libro: “Mares, Barcos y Hombres”, nos muestra una espléndida colección de acuarelas y dibujos que representan, tanto ambientes portuarios, como faenas marineras,  con tal fuerza expresiva que, además de dar una lección magistral sobre la pintura y el mar, nos hace sentir el crujir de la tablazón de las cubiertas y  el hachazo de la tajamar de proa abriendo la mar, como el arado rotura la tierra.
Ignacio Pantojo Vázquez
Socio colaborador de la Academia

1 comentario:

  1. Excepcional artículo de Ignacio Pantojo que, con sus enseñanzas sobre el mar, nos hace disfrutar de su conocimiento y nos muestra las distintas facetas de ese gran desconocido, para la mayoría, como es el mar, la mar. El complemento de información a través de Gondiazar, le da un plus de calidad a un artículo precioso y preciso.

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