lunes, 12 de enero de 2015

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (201)

TELEVISIÓN Y DIVULGACIÓN HISTÓRICA


         Recientemente ha concluido la emisión de la tercera y última temporada de la serie “Isabel” en TVE. Siempre había lamentado que, a diferencia de otros países, no aprovechásemos nuestra rica historia para realizar series televisivas con las que llevar al gran público una oferta seria de formación y entretenimiento.
         “Isabel” ha comenzado a cubrir ese vacío, y todo apunta a que va a tener continuidad con una nueva serie sobre el emperador Carlos V. El resultado, a mi parecer, es satisfactorio. La figura de Isabel la Católica y la historia de su reinado han sido llevadas a la pequeña pantalla con notable acierto.
         Como es natural, los responsables de la serie han tenido que hacer concesiones a lo dramático y lo novelesco. No podía ser de otra forma, ya que, lógicamente, el producto no va dirigido en exclusiva a especialistas, sino al público en general. También se detectan algunos anacronismos, en todo caso disculpables habida cuenta el esfuerzo de adaptación de un relato histórico complejo a un formato televisivo.
        
Sin embargo, el resultado final es de una gran calidad. Los guionistas han tenido mucho que ver en ello. En el pasado mes de junio tuvimos la ocasión de escuchar a Javier Olivares, guionista de la primera temporada, en la XIII Reunión Científica de la Fundación Española de Historia Moderna, y todo lo que nos contó resultó fascinante.
         Una excelente dirección, una espléndida fotografía y unos dignos vestuarios y decorados han contribuido a  la vistosidad y el éxito de la serie, que ha obtenido muy buenos resultados de audiencia en competencia con programas de otras cadenas también muy seguidos por el público.
         Pero es necesario también destacar la calidad de los intérpretes. Michelle Jenner ha encarnado a la reina Isabel con gran acierto, mejorando su actuación conforme avanzaba la serie. No era fácil, dado que tenía que interpretar a la reina desde su adolescencia hasta su muerte con más de cincuenta años de edad.
         En Rodolfo Sancho, como el rey Fernando, ha encontrado una pareja perfecta. También la interpretación de este personaje ha ido ganando enteros a medida que se iban sucediendo los capítulos de la serie.
         El elenco de secundarios ha sido también de auténtico lujo. Me gustaría destacar la soberbia interpretación del personaje de Juana la Loca por una magnífica Irene Escolar, pero también a Eusebio Poncela en el papel del cardenal Cisneros, a Ramón Madaula en en el papel de Gonzalo Chacón, a Lluis Soler como Hernando de Talavera, o a Fernando Guillén-Cuervo en el personaje de Fuensalida, el fiel embajador de la política internacional de los reyes.
         En definitiva, un alentador proyecto hecho realidad en cuya estela esperamos otros de igual factura, comenzando por el anunciado Carlos V.

Juan José Iglesias Rodríguez
Académico de Santa Cecilia

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