lunes, 8 de junio de 2015

EL LIBRO MANUSCRITO EN LA CORTE DE ALFONSO X EL SABIO y (III)

         

         Pero, sin duda, la obra maestra del Scriptorium de Alfonso X es el libro de las Cantigas de Santa María, que han sido calificadas por su más reciente editor, el prof.Mettmann, como el "cancionero mariano más rico de la Edad Media". Ya Menéndez Pelayo las había definido como la "Biblia estética del siglo XIII", por su combinación admirable de textos, músicas y miniaturas; y el musicólogo catalán Higinio Anglés, que tras un largo esfuerzo logró descifrar el sistema de notación, considera esta obra como "el repertorio musical más importante de Europa en lo que se refiere a la lírica medieval". A través de sus más de 400 poemas o cantigas y de sus más de numerosas miniaturas --sólo el llamado Codice Rico, conservado en la Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial, editado en facsímil hace unos años, contiene más de 1.250 miniaturas-- podemos reconstruir la biografía espiritual de Alfonso X y presenciar, como en un friso extraordinario, el desfile de la vida cotidiana de una época que fue testigo de la elaboración de las más deslumbrante síntesis cultural de las varias que tuvieron lugar en España durante la Edad Media.
        
Conocemos los nombres de algunos de los que participaron en los "equipos" de traductores, y hasta nos han llegado representaciones iconográficas del rey rodeado de sus colaboradores. La mayor parte de ellos eran judíos, aunque no faltaban los cristianos. Entre los primeros destacan, además de los citados Judá ben Mosé e Isaac ben Sid, Abraham Alfaquín y Samuel ha-Leví. Los dos primeros intervinieron en diez obras alfonsíes, sin contar su colaboración en las Tablas Alfonsíes. Entre los cristianos citaremos a Fernando de Toledo, Guillén Arremónd'Aspa, y a los italianos Juan de Mesina, Juan de Cremona y Pedro de Reggio, probalmente formados en la Escuela de Palermo, creada años antes por Federico II. Mención especial merece Bernardo el Arábigo, convertido del Islam al Cristianismo, que fue el autor de la segunda traducción hecha del libro de la Açafea, y de quien sabemos que recibió tierras en el repartimiento de Murcia.
         La participación del rey en estas tareas, dejando aparte su indiscutible mecenazgo, debió ser relativamente destacada, ya que de ordinario no se contentaba sólo con "prologar" el libro ya acabado. Por el contrario, como testificó su sobrino don Juan Manuel, Alfonso X
            avia muy grant espacio para estudiar en las materias de que quería componer algunos libros, ca morava en algunos lugares un año e dos e más, e aun, segunt dicen los que vivían a la su merced, que fablavan con él los que querían e cuando él quería, e ansí avía espacio de estudiar lo quél quería fazer para sí mesmo e aun para veer e determinar las cosas de los saberes quélmandava ordenar a los maestros e a los sabios que traía para esto en su corte.
Manuel González Jiménez
Académico de Santa Cecilia

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