martes, 2 de junio de 2015

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (219).

“SHORTY WEEK”

           
Recientemente se ha celebrado el Festival de Cine Español de Málaga. Ahora mismo acaba de finalizar el Festival Internacional de Cannes. En otras fechas nos llegan noticias de otros festivales como el de San Sebastián, Venezia, Berlin, etc. También oímos hablar de otros mas cercanos como los de Cine Hispanoamericano de Huelva o el de Cine Europeo de Sevilla.   Por supuesto que las comparaciones son odiosas, eso dicen al menos, pero parece que los Festivales de cine son noticia, atraen gente a los lugares en los que se celebran y son una oportunidad para que esos lugares aparezcan en la prensa y en la T.V.  Hasta hace poco en El Puerto no podíamos soñar con ser uno de esos santuarios del cine a donde acudieran gentes de los más dispares lugares para ver películas nuevas no vistas anteriormente en ningún otro lugar, pero hace un par de años, un grupo de jóvenes portuenses aficionados -muy aficionados- al cine, Mikel Gil, Sergio Ceballos y Mar Rascón, tuvieron la feliz idea de crear un festival distinto, un festival de pequeño formato en el que dar cabida a los cientos –miles- de películas rodadas en formato digital; cortometrajes dirigidos por jóvenes amantes del cine, ajenos todavía al tejido industrial de esta actividad, jóvenes cuya mayor ilusión es que se vean sus películas, que se proyecten públicamente.  Posteriormente a estos tres pioneros se unieron otros cuya actividad era necesaria para completar la infraestructura del Festival como Miguel Angel Moreno, Irene Berbel, Enrique Mejía o Juan Carlos Arniz.


En la primera edición tuve el enorme honor de abrir el festival con una exposición titulada “Jesús Almendros: Una vida en corto” y di una conferencia en la que ponía de manifiesto las enormes diferencias entre los cortometrajes que dirigíamos en nuestra juventud, nuestra generación y los que los jóvenes actuales pueden dirigir. Junto a mí, mas de 20 especialistas en diferentes especialidades, guión, dirección, interpretación, música, montaje etc. Impartieron conferencias o talleres a los que de forma gratuita acudieron todos aquellos asistentes al Festival que lo desearon.  Se presentaron más de 400 cortometrajes de 27 países diferentes.  Fue una sorpresa para todos, más aún porque muchos de los productores, directores y actores de estos cortos producidos en países tan lejanos como Argentina o Suecia, vinieron a El Puerto acompañando a sus películas.  Lógicamente esta cantidad ingente de cortometrajes no podía entrar en la competición oficial por lo que se formó un equipo de selección para elegir a los que entrarían en concurso y se proyectarían en el Teatro Municipal “Pedro Muñoz Seca”. El resto no obstante, también se proyectaron, a tal efecto se crearon lo que dieron en llamar “varaderos” situados en distintos lugares de la ciudad como Pub Blanco  y Negro, Milord, Café Luna 19, La Chicha yeyé, Palacio Araníbar, etc.  El éxito fue enorme y al año siguiente, este año, los cortometrajes llegados no fueron 400 sino 738. Veremos lo que ocurre este próximo año porque un problema surgido ante tal avalancha de participantes es el enorme coste que ello conlleva ya que el presupuesto del evento roza los 100.000 euros, a pesar que todos los que trabajan en el festival lo hacen de forma desinteresada, importe que en parte se sufragan los patrocinadores pero esto no supera el 10% del Presupuesto.  El Ayuntamiento facilita el Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca y corre con parte de los gastos de la cartelería y el importe de los premios y el Instituto de la Juventud de la Junta de Andalucía, también colabora de alguna manera, pero todo junto no llega a lo que se necesita para asegurar la continuidad de este evento.
Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia

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