lunes, 7 de septiembre de 2015

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (233)

EL INSTITUTO LABORAL Y ELOY

       
Fotografía tomada de la Pagina web "Gente del Puerto" 
Hace un año que por estas fechas -22.8.2014- esa gran persona y recalcitrante amigo que es Eloy, tuvo la gentileza de reunirnos a un grupo de antiguos alumnos y Profesores del  llamado y conocido Instituto Laboral, para obsequiarnos, con la largueza que le es característica, a un desayuno en un bien conocido Bar de El Puerto, en los alrededores de la Parroquia de Ntra. Señora del Carmen. Allí estuvimos reunidos una serie de amigos, cuyo mutuo conocimiento se remonta a hace alrededor de más de sesenta años –ahí es nada-, que es el tiempo que hace que nos unió aquel inefable Instituto. Fue fundado siendo Alcalde D. Luís Caballero Nogueras, y D. Manuel Martínez Alfonso su primer Director.
        En aquellos tiempos de penuria educativa del Puerto pese a los meritísimos esfuerzos de los Colegios Nacionales, y de las Academias Poullet, Cárdenas, D. Juan Díaz, etc., el Instituto fue el primer Centro en el que se impartieron enseñanzas oficiales de Bachillerato Elemental y luego del Superior. Pero es que no solo impartió enseñanzas sino que difundió al grupo de alumnos y Profesores que las siguieron, un espíritu de amistad y confraternidad que todavía hoy persevera aun al cabo de muchos años, tal como es el gesto que hoy comentamos.
      
Por eso es impagable el esfuerzo de aquel alumno aglutinador de rememorantes afectos –cuyo agradecimiento al Instituto proclama a boca llena en cada ocasión que se le presenta- para reunir y alimentar la llama del recuerdo fundacional del referido Instituto.
       La amistad es un tesoro, que puede que hoy que ande escondido entre flagrantes abrazos de euforias esporádicas, salidas de situaciones indirectamente emergentes. Pero hay quien, felizmente, todavía hoy la practica realmente.  Y no mediante dichos abrazos, hasta algunas veces fugazmente sinceros, sino en la realización material, efectiva y permanente, de ocultos sentimientos consolidados y persistentemente querenciales, tal es el caso del amigo que me ocupa en estas líneas. Y lo digo aun a trueque de que no le guste la exaltación sobre lo que estoy hablando.
       Hoy, al cabo de un año de dicha reunión, me ha parecido obligado reivindicar  la existencia de dicho Centro de Enseñanza, que felizmente continúa su labora educacional en la misma Sede, así como el agradecimiento a quien tuvo el gesto recordatorio. Agradecimiento que sirve, al mismo tiempo, para testimoniar lo mucho que El Puerto debe al llamado Instituto Laboral y a sus fundadores.
       Gracias Eloy.
José López Ruiz
Académico de Santa Cecilia

5 comentarios:

  1. Gracias D. José, por tan inmerecidos elogios; el encuentro por Vd. referido para mí fue un placer, una enorme satisfacción, un disfrute, un gozo. Desde aquí mis más sinceras gracias todos cuantos pudieron y quisieron disfrutarlo con nosotros. Y que no se olvide, ¡ Un Laboral es, y será siempre un Laboral !, algo irrepetible, como el inmejorable cuadro de profesores Licenciados (Maestros,, padres, tutores, guías, educadores y AMIGOS ).

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  2. Gracias D. José, por tan inmerecidos elogios; el encuentro por Vd. referido para mí fue un placer, una enorme satisfacción, un disfrute, un gozo. Desde aquí mis más sinceras gracias todos cuantos pudieron y quisieron disfrutarlo con nosotros. Y que no se olvide, ¡ Un Laboral es, y será siempre un Laboral !, algo irrepetible, como el inmejorable cuadro de profesores Licenciados (Maestros,, padres, tutores, guías, educadores y AMIGOS ).

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  3. Antonio Ortega Rojas9 de septiembre de 2015, 10:07

    Compartí aquella jornada con nuestros queridos profesores: D. José López, D. Joaquín Calero y D. Ventura Lozano. Y fue Eloy el alma mater de aquella inolvidable reunión, con un grupo de antiguos alumnos, unidos por nuestro paso por el Instituto Laboral. Yo pertenezco a la primera promoción de aquel Centro de Enseñanza, que hizo posible que muchos niños y jóvenes portuenses pudiésemos hacer el Bachillerato. Mi agradecimiento a D. José por su cariño hacia sus alumnos y por el merecido reconocimiento a Eloy por su profundo sentido de la gratitud y de la amistad.

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  4. Ignacio Pérez Blanquer9 de septiembre de 2015, 18:45

    Quizás la gratitud es una de las esperanzas -y de las armas- que nos quedan para un incierto futuro. Como alguien dijo, la gratitud es la vitamina del alma. Por eso hemos de dar infinitas gracias a todos aquellos profesores, como don José López, don Manuel, don Enrique, don Joaquín, don Ventura, y tantos otros, que nos ayudaron a barrer nuestra ignorancia y nos enseñaron a discurrir.
    En mi vida, así como en la de muchos compañeros y amigos, su trabajo resultó fundamental, es más, pudimos construir nuestra biografía a partir de la formación que ellos nos legaron.
    Nunca lo olvidaremos.

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