lunes, 26 de septiembre de 2016

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (280)

250 aniversario de la expulsión de los jesuitas por Carlos III

Es de sobra conocida la importancia que tuvo la ciudad de El Puerto en el siglo XVIII; de su esplendor, de cómo en ella se asentaron comerciantes venidos de diferentes regiones tanto españolas como de otras países realizando actividades lucrativas con Indias; de las hermosas, suntuosas y características casas que estos cargadores construyeron fruto de la abundante plata que obtenían (edificios de cargadores que hoy lamentablemente muchos han desaparecido); de lo que padecieron los portuenses con la invasión angloholandesa de 1702 que dejó El Puerto en gran parte devastado; del paso de la ciudad del señorío de Medinaceli al realengo de Felipe V; de las visitas de este rey en 1729 y 1730; de los daños sufridos por el famoso terremoto de Lisboa y posterior maremoto en 1755, y así un largo etcétera.

De igual manera es de todos sabido la vinculación de la Compañía de Jesús, aquella que fundara Ignacio de Loyola entre los años 1538 y 1541, con El Puerto, de la importante labor desarrollada a partir de la segunda mitad del siglo XIX con la fundación en 1864, hace poco más de 150 años, del “colegio de los escritores” o “colegio de los poetas” con reconocidos alumnos como Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez o Pedro Muñoz Seca entre otros muchos destacados, que son referencia de la ciudad y de los jesuitas.

Apunte de nuestro malogrado profesor
Don José Sánchez González
Pero hay una faceta de los ignacianos y de la ciudad de la Virgen de los Milagros, que es poco conocida por los propios portuenses no obstante el importante papel que desempeñó. Es llamativo que en muchos lugares de España, y en otros muchos lejanos de América, se conozca, se debata y se escriba sobre el Hospicio de Indias de la Plaza del Polvorista, de la residencia modélica que allí existió y que se levantó en 1735 como casa de aclimatación y punto de partida para la misión evangelizadora de los jesuitas en ultramar, y donde además se hallaba una de las tres procuradurías generales que tenía la Compañía de Jesús, la de Indias, donde se centralizaba y se organizaba toda la actividad misionera de la Orden en ultramar.

Sí son más conocidos los hechos que ocurrieron en la España de Carlos III en 1767, siguiendo la estela de los acaecidos en Portugal en 1758 y en Francia en 1764, cuando este rey borbónico ordenó desterrar a los miembros de la Compañía de Jesús de todas sus posesiones enviándolos a Italia, al estilo de otras grandes expatriaciones que se han producido en España.

Y en este saber e ignorar es casi desconocido por los vecinos de El Puerto, la importancia que tuvo la ciudad en ese movimiento de expulsión, ya que fue lugar de concentración de los religiosos españoles de Andalucía occidental, de Canarias y de gran parte de Extremadura, así como de la totalidad de los de ultramar. Un episodio de amplias repercusiones políticas, religiosas, culturales y económicas.

En un deseo de resaltar aquel acontecimiento al cumplirse el 250 aniversario de la expulsión, se celebrará en El Puerto de Santa María, bajo el auspicio de las universidades de Cádiz, Alicante, Loyola, Comillas e Iberoamericana de México, la Provincia Española de la Compañía de Jesús, el Excmo. Ayuntamiento de El Puerto y la Cátedra de Historia Naval, todo bajo el patrocinio de Ediciones Anaya, un macro congreso mundial con la intervención de los más cualificados historiadores e investigadores.

Deseamos que con él tengamos un mayor conocimiento de aquel, desde mi punto de vista, lamentable episodio y la participación que tuvo nuestra ciudad.
Manuel Pacheco Albalate
Académico de Santa Cecilia

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