viernes, 14 de octubre de 2016

CINE. (Vientos de la Habana)

“VIENTOS DE LA HABANA”
                  
                           
            Esta película la vi también en San Sebastián y no ha hecho más que afirmarme en mi opinión sobre el buen cine que se está haciendo actualmente en España.  En este caso es una coproducción con Cuba, pero para el caso, es lo mismo.  Félix Viscarret es un director joven, 41 años, de Navarra.  A pesar de su juventud ya tiene en su haber varias películas, “Dreamers”, “Canciones de invierno”, “Bajo las estrellas”, “El canto del loco” y esta de la que ahora les hablo. Fue descubierto para el cine por Fernando Trueba que tras ver sus cortos le propuso producirle una película que no fue otra que “Bajo las estrellas” que ganó todos los premios habidos y por haber del Festival de Málaga.
           
Jorge Perugorría, al que todos recordamos por “Fresa y Chocolate”, interpreta el papel de Conde, el personaje más popular de la literatura cubana contemporánea. Además de investigar el asesinato de una profesora de Instituto, tiene una relación con una ingeniera amante del jazz, Karina, personaje que interpreta la colombiana Juana Acosta.  Los dos reconocer su frustración por las profesiones que desempeñan. A Conde le hubiera gustado ser escritor y a Karina, dedicarse a la música e interpretar jazz.



Conde trata de reconstruir lo que habría sido la vida oculta de la profesora, una vida que la unía sexualmente a muchos de sus alumnos, muchachos de 17 y 18 años con los que celebraba reuniones en su casa en las que no estaban ausentes ni las drogas ni el sexo.   Todo lo que hace  forma parte de su sistema de trabajo para descubrir al asesino de la profesora.  Cuando a lo largo de la investigación visita el Instituto, descubre lo diferente que es todo lo que encuentra al escenario de sus antiguos recuerdos de estudiante. Todo  ha cambiado demasiado, como ha cambiado la propia ciudad de La Habana.

Enamoradizo y nostálgico, desencantado de ver lo que le rodea, defensor a ultranza de la amistad, bebedor incansable de ron, vive las noches calurosas de la Habana, recorriendo sus oscuros callejones, escuchando a las viejas bandas de música que en tugurios inmundos continúan tocando boleros, como siempre.

La película aunque tiene una trama interesante y está bien contada y mantiene el interés, tiene una parte documental que a mi es lo que mas me interesó. La cara oculta, voluptuosa y sexual, de la ciudad caribeña,  como la Habana que también nos presentaba Benito Zambrano en su “Habana Blues”, sin eludir ninguno de los problemas de la ciudad, el exilio, la pobreza, la censura, la explotación desde su situación superior de los países amigos como España, el odio de los cubanos situados frente a la Isla, en Miami, la suciedad, el deterioro, la “cutrez”, el recorrido nocturno por la Habana, oscura y silenciosa, con unas impresionantes vistas cenitales, pero frente a todo esto, la dignidad de un pueblo vivo, ilusionado y luchador.   Las noches calurosas de verano en las azoteas, la amistad y la música.  La Habana que vemos está destrozada, es pobre y sucia pero se adivina viva, ilusionada y llena de esperanza.  Frente a la pobreza, la verdad, frente a la impotencia, la honradez. En una de las escenas aparece de fondo un mural en el que se ve a Fidel Castro y una leyenda que dice: “Revolución es no mentir jamás”.
  Jesús Almendros Fernández
Crítico de cine, socio colaborador de la Academia

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