domingo, 9 de octubre de 2016

MÚSICA CLÁSICA EUROPEA: LA ÓPERA (9) Don Giovanni


Don Giovanni (Don Juan), música de Wolfgang A. Mozart (1756-1791)
Libreto de Lorenzo da Ponte 
                     Título original "Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni
Es un drama jocoso en dos actos. 
Se estrenó el 29 de octubre de 1787 en el Teatro Nacional de Praga bajo la dirección de W.A. Mozart.

La acción tiene lugar en Sevilla en el siglo XVI
ACTO I.
La acción se inicia en el exterior de la casa de Doña Ana. Don Juan está dentro, enmascarado y tratando de seducirla. La primera voz que se oye es la de Leporello, criado de Don Juan, que está esperando afuera y que se queja de las penalidades de su trabajo.
Aparece Don Juan, que sale apresuradamente de la casa de Doña Ana; ella va tras él, intentando descubrir la identidad de su enmascarado ofensor. Su anciano padre, el Comendador sale también de la casa y se bate con Don Juan; en el duelo, ei Comendador resulta muerto.

Don Juan y Leporello huyen: Ana y su prometido Don Octavio, descubren el cadáver del Comendador. Antes de salir de escena, Doña Ana hace jurar a Don Octavio que vengará la muerte del anciano.

Don Juan y Leporello están en una calle cuando aparece una mujer cantando sobre un amante que la ha abandonado. Don Juan determina “consolarla”, pero al acercarse a ella descubre que es Doña Elvira, de Burgos, a la que él, precisamente, abandonó. Escapa de allí y deja a Leporello el cruel trabajo de obligar a Elvira a escuchar la lista de las conquistas de Don Juan.

Ahora la escena es en una aldea cercana. Dos campesinos, Masetto y Zerlina, van a casarse. Llega Don Juan y encarga a Leporello la tarea de echar de alli a Masetto; pronto encuentra fácil deslumbrar a Zerlina con aristocrático encanto.
Entran Ana y Octavio: en un cuarteto, Elvira les dice que Don Juan es un bribón. Mientras Don Juan les señala que está loca. Doña Ana reconoce a Don Juan por la voz y se lo dice a Octavio.

Ahora Don Juan, solo, canta su intención de invitar a los lugareños a una fiesta y aumentar su lista de conquistas. Se marcha de escena, y entra Masetto. Ofendido con su coqueta Zerlina. Pero Zerlina consigue que se reconcilie con ella. Entra de nuevo Don Juan y los deseos de venganza de Masetto se debilitan ante la invitación a la fiesta. Octavio, Ana y Elvira, enmascarados, piensan unirse a la fiesta y atrapar a Don Juan en ella.

En la fiesta se escuchan a la vez un minueto (para los señores), una contradanza (para los lugareños) y una danza alemana (que Leporello insiste que Masetto baile con él). Don Juan intenta de nuevo conquistar a Zerlina y cuando ella grita, Leporello dice que el ofensor ha sido él. Pero la verdad es puesta de manifiesto por Octavio, Ana y Elvira, que se han quitado las máscaras.



ACTO II.
Ahora Don Juan ha cambiado de objetivo: su presa es una criada de Doña Elvira. Y para lograr su propósito intercambia su traje con el de Leporello. Juega ahora otra burla cruel a Elvira, cantando bajo su balcón una apasionada serenata, en la que le dice que aún la ama; cuando baja la enamorada la recibe Leporello, disfrazado con el traje de Don Juan y cuando los dos se han marchado; éste vuelve a cantar a la criada.

Llega Masetto con unos amigos, con el propósito de dar muerte a Don Juan. Pero Don Juan, en la oscuridad, pretende pasar por Leporello, hace marchar a los amigos de éste y le da una gran paliza. Llega después Zerlina y consuela a Masetto.

Elvira y el todavía disfrazado Leporello se encuentran con Zerlina y Masetto, y después con Doña Ana y Octavio; pensando que Leporello es Don Juan, los cuatro le amenazan, pero ante su sorpresa le defiende Elvira. En un sexteto, Leporello es obligado a identificarse y entonces, con una aria, se las arregla para escapar.

En un cementerio, Don Juan y Leporello contemplan la estatua del Comendador. Se oye de pronto una voz de ultratumba, la de la estatua, que recrimina su conducta a Don Juan. Leporello se llena de terror; pero Don Juan, impávido, invita audazmente a la estatua a que cene con él aquella misma noche, y la invitación es aceptada.

Doña Ana ruega a su prometido Octavio, que comprenda su dolor por la muerte del padre y acceda a aplazar la boda.

Don Juan está cenando alegremente en su casa, mientras unos músicos amenizan la velada, y Leporello aguarda de pie según la letra de las canciones que interpretan los músicos, Don Juan tiene compañía femenina. Aparece Elvira suplicando a Don Juan que cambie de vida, pero su petición es inútil. Cuando sale, da un espantoso grito por algo pavoroso que ha visto fuera. Y lo mismo ocurre con Leporello cuando sale a ver qué ocurre: es la estatua del Comendador, dispuesta a cumplir la invitación a cenar que le hizo Don Juan. El Comendador entra, habla a Don Juan, tratando de que se arrepienta sin conseguirlo; le da la mano y lo arrastra consigo a las llamas del infierno mientras canta un invisible coro de demonios.
  
Cuando entran en la estancia Doña Elvira, Doña Ana, Don Octavio, Zerlina y Masetto, todos con la idea de venganza Leporello les dice que el Comendador se les ha anticipado. Todos ahora deciden su porvenir: Elvira se marchará a un convento; Doña Ana guardará un año de luto, antes de casarse con Don Octavio: Zerlina y Masetto se marchan a cenar y Leporello buscará un nuevo amo. Todos, con alegre corazón, dicen al público que aprendan la lección que les ofrece el destino de Don Juan.

Don Giovanni reúne los temas satíricos, apasionados y trágicos de la ópera y Mozart  lo consigue en una breve síntesis instrumental. Con esto no sólo  pone de manifiesto el carácter humorístico de la ópera sino también se predice un final poco menos que trágico para el personaje principal. Este fin de semana le proponemos que lean el argumento y escuchen la obertura de esta grandiosa  obra.


2 comentarios:

  1. Gracias Gonzalo, estás haciendo una preciosa labor. Estoy pendiente de tu llamada para las tortillitas.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas gracias por tu comentario.Dime quien eres, no recuerdo la promesa de las tortillitas. Un abrazo

    ResponderEliminar