miércoles, 15 de febrero de 2017

INSTRUMENTOS MUSICALES. Piano (XI) 1ª parte


LA HISTORIA DEL PIANO, 1ª parte

La historia del piano es relativamente breve: dos siglos. Antes hubo instrumentos de teclado que pueden considerarse precursores suyos: el clavicordio, el clavicémbalo, el órgano, la espineta, el clavecín.... Es un italiano, Bartolomeo Cristofori, en Florencia, el que a comienzos del siglo XVIII construye los primeros pianos en la forma actual, es decir, con martillos, forma que sustituye a los anteriores instrumentos de teclado. El clavecín es el más directo antecedente del piano. Surge el clavicémbalo de martillos, que durante mucho tiempo es llamado pianoforte, nombre en el que se juntan dos adjetivos expresivos de la calidad de matización posible que trae consigo la nueva forma. Antes no se podía matizar la sonoridad: el sonido era breve, uniforme, sin la gama de acentos y tonos que el pianoforte -lo suave y lo enérgico- permite ya, desde la innovación de Cristofori. Un francés, Marius, y un alemán Schroter, realizan, a la vez que aquel florentino, estudios y reformas orientadas en igual sentido.


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Más, a pesar de ello, se considera a Bartolemeo Cristofori como el creador del piano actual, aunque éste haya sido experimentado a través del tiempo, como es lógico, mejoras y perfecciones que han desembocado en los magníficos modelos actuales. En este camino de perfeccionamiento hay que registrar dos nombres excepcionales: los de Sebastián Erard e Ignacio Pleyel que añaden importantes mejoras a la técnica de la construcción del pianoforte o fortepiano (que de las dos maneras ha sido llamado).

Fue imponiendo el nuevo instrumento su gran calidad expresiva, de modo especial a partir de las formas ya perfeccionadas, hacia el último tercio del siglo XVII.

En 1767, en un teatro inglés, una artista canta un fragmento de Judith, acompañada por Mr. Dibdin con el nuevo instrumento llamado el fortepiano" En París, dos años más tarde, un artista niño, Virbés, de nueve años, toca”con un nuevo instrumento de martillos, especie de clavicémbalo, de forma semejante a los de Inglaterra". Ese nuevo instrumento había sido hecho en Alemania, siguiendo en su construcción los principios y las indicaciones del Sr. Virbés, padre del chiquillo, organista.

Otro organista, Balbastre, presenta después un nuevo modelo de pianoforte. Hacia 1776, el piano ha dejado de ser ya un objeto raro. Es el alsaciano Sebastián Erard, establecido en París, el que construye con su hermano nuevos modelos de pianos, que en poco tiempo superaron a todos los de Francia, Inglaterra y Alemania. Por estos años finales del siglo llega también a París Ignacio Pleyel, maestro de capilla de la catedral de Estrasburgo, cargo que había sido suprimido por la Revolución. Pleyel, atraído acaso por Erard en el traslado a París, funda primero un almacén de música, y en los primeros años del siglo se dedica a la fabricación de pianos, logrando importantes perfeccionamientos. A lo largo del XIX, los dos ilustres nombres -Erard y Pleyel- rivalizan en la técnica constructora y se unen decisivamente a la historia del piano. Después de 1870, unos trabajadores alemanes que estaban empleados en las manufacturas francesas llevaron a Alemania y a Estados Unidos los secretos de Erard y Pleyel. A partir de entonces se inicia la fama de la fabricación alemana y norteamericana de pianos.
     Pedro Salvatierra Velázquez
Concertista y profesor de Conservatorio

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