jueves, 10 de noviembre de 2016

ZARZUELA (XIX) Ifigenia en Tracia.

                            
Ifigenia en Tracia

Autor: José de Nebra (1702-1768).  Estrenada en el Teatro de la Cruz de Madrid, el 15 de enero de 1747, cuando el compositor entró al servicio del recién coronado Fernando VI, rey melómano, casado con la portuguesa Bárbara de Braganza.

El libreto cuyo título completo es: Para obsequio de la deydad, nunca es culto la crueldad, y Iphigenia en Tracia, se debe al dramaturgo Nicolás González Martínez, basado en el drama mitológico clásico de Ifigenia en Táuride, de Eurípides.

Disfruten de la sorprendente obertura inicial

Argumento:

A orillas del mar Negro y en la costa meridional de Crimea, la Táuride es patria de un pueblo belicoso y guerrero que vive del saqueo y con algunas costumbres tan peculiares como el cruento sacrificio a la diosa Artemisa Tauropolo (y que en la zarzuela la mencionan con su nombre romano, Diana) de los náufragos que caían en su territorio, originando las leyendas de Ifigenia y Orestes para inspiración de autores como el Eurípides de la inmortal Ifigenia de Táuride, escrita hacia el 414 ac.

Cuenta Eurípides que Orestes huye perseguido por las Erinias, personificaciones griegas femeninas de la venganza, por haber matado a su madre Clitemnestra y a su amante Egisto. En compañía de su íntimo amigo Pílades (personaje que solamente habla sin cantar en nuestra zarzuela), Orestes, después de ir a Delfos en busca de consejo para liberarse de aquellas, se dirige a la Táuride por orden de Apolo, quien por medio de una pitonisa le ha ordenado encaminar allí sus pasos a fin de recuperar para llevarla de retorno a Atenas la estatua de Artemisa, hija de Zeus y Leto y hermana gemela de Apolo, que está en un templo del Quersoneso táurico. Una vez en Táuride, Orestes y Pílades son encarcelados por los tauros, quienes se disponen a sacrificarlos de la horrenda manera que Herodoto describe consistente en golpear la cabeza de la víctima con un garrote, decapitarla y una vez arrojado el cuerpo por un acantilado o enterrado, exponer por último la cabeza clavada en una cruz.

De este templo Ifigenia, hermana sin saberlo de Orestes, es la sacerdotisa mayor siendo además nuestra protagonista la encargada de ejecutar el trágico destino de los forasteros. También están en Táuride a causa del naufragio de su nave en las costas de aquella remota región, Electra, hermana de Ifigenia y de Orestes y esposa de Pílades (la que, al igual que su marido, solamente habla en la zarzuela), acompañada de Cofieta y disfrazadas ambas de pastoras. Por otro lado, Polidoro también ha llegado a «Tracia» para casarse con Dircea, hermana de Toante.

Los avatares se encadenan: Polidoro, hijo del rey de Troya Príamo, se enamora de la sacerdotisa Ifigenia; Dircea a su vez se prenda de Orestes, a punto de ser sacrificado por su condición de forastero; además Toante por su parte intenta conquistar a la pastora Electra, que está escondiendo su condición de esposa de Pílades. Para redondear la acción, Ifigenia y Orestes, desconociendo su parentesco, sienten una atracción mutua que en Ifigenia se manifiesta con un claro rechazo a ejecutar la sentencia de muerte del apuesto forastero. En medio de todo  este drama y mezcla incontenida de pasiones, Mochila y Cofieta, la inevitable y típica pareja de «graciosos», pululan por la acción con sus ocurrencias y parodias de los personajes «serios».




Ifigenia se ofrece a liberar a Orestes, siempre sin saber que se trata de su hermano, si éste lleva consigo una carta hasta Grecia. Orestes rehúsa hacerlo, pero ofrece a Pílades encargarse de la misiva mientras él se queda para ser sacrificado. Tras un conflicto de mutuo afecto, Pílades termina por acceder, pero la carta hace que Orestes e Ifigenia se reconozcan como hermanos junto a Electra cuando la hecatombe está a punto de producirse. Deciden entonces los tres escapar con la ayuda de un ejército de naves griegas que han acudido en su auxilio y entablado una terrible batalla con los habitantes de Táuride, batalla que les es favorable, y que les permite huir hacia Micenas llevándose Orestes la estatua de Artemisa, y dejando a Polidoro y Dircea en un gran chasco sentimental.

Tras su retorno a Grecia, Orestes toma posesión del reino de su padre, Micenas, a la vez que se anexiona Argos y Laconia, e Ifigenia deposita la imagen recuperada en el templo de Artemisa en Braurón en la Ática, consagrándose en adelante como sacerdotisa de Artemisa Brauronia.
La belleza de esta partitura va a poder ser apreciada en la presentación del espectáculo barroco IPHIGENIA EN TRACIA, que se representará en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, dentro de unos días, 15, 19, 23, 25 y 27 de noviembre de 2016.

3 comentarios:

  1. Eugenio Martínez Orejas10 de noviembre de 2016, 16:55

    Esto sí que es un lujazo, Gonzalo. Desconocía la existencia de esta zarzuela y me he quedado deliciosamente sorprendido al escuchar la obertura de este soberbio José de Nebra. ¡Quieres creer que, con enorme asombro por mi parte, me recuerda a Mozart! Y para más emoción el libreto basado en la tragedia de Eurípides. ¡Un montón de emociones que ayudan a adornar esta soleada mañana de un increible noviembre. Gracias, mi buen amigo.

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  2. La Obertura me recuerda a un movimiento de una buena Sinfonía ¡estupendo! (sé que no lo es). Y habría que verla y oírla entera, pero dentro de mi desconocimiento del tema, me suena más a Ópera que a Zarzuela.

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  3. Eugenio Martínez Orejas10 de noviembre de 2016, 17:05

    La estructura musical tiene más carácter de ópera que de zarzuela. Efectivamente sería interesante tener la oportunidad de escucharla entera, con el valor añadido del libreto basado en la Ifigenia in Tauride de Eurípides. Esto tiene tintes de un festín de armonía. Se me ocurre que Miguel Hernández lo diría así: ¿No miráis una blusa de azafrán en celo de arpegios ciñéndose a mis huesos?.

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