viernes, 30 de diciembre de 2016

Biografía de Artemisia Gentileschi (Pintora del barroco italiano)

Artemisia Gentileschi (1593 - 1654)

La obra de esta pintora barroca fue el reflejo de una vida marcada por un dramático episodio. Violada por su propio preceptor y sometida a tortura para defender su dignidad y honor, Artemisia consiguió convertirse en una de las artistas más importantes de su época y en un referente de la pintura caravaggista. A través de sus cuadros, Artemisia no sólo mostró su propia belleza sino que plasmó la angustia, el odio y el dolor de su propia vida. Y a pesar de que fue olvidada por un tiempo por su condición de mujer, su obra perduró para siempre.

«El hecho de que abusaran sexualmente de Artemisia marcó su vida y su carrera», opina Nicola Spinosa. «A partir de entonces, la artista quiso demostrar que ella no era inferior a ningún hombre y que estaba a su mismo nivel». Según Spinosa, eso explicaría que Artemisia fuera la primera mujer de su tiempo que se dedicó al arte del pincel y no tuvo reparos en relacionarse con sus coetáneos varones, en vez encerrarse entre cuatro paredes como hicieron otras pintoras. «Por ejemplo, Lavinia Fontana también fue una gran artista, pero permaneció aislada, en su casa», dice Spinosa.

Artemisia Lomi Gentileschi, nacida el 8 de julio de 1593, fue una de las mejores discípulas de su propio padre. El pintor toscano Orazio Gentileschi seguía los dictados del gran Caravaggio de cuya escuela romana fue uno de sus más importantes representantes. Junto con sus hermanos, Artemisia empezó muy joven a aprender las técnicas pictóricas de las que hacía gala su propio padre. Pero a pesar de ser mucho mejor que sus hermanos, su condición femenina le impidió ingresar en ninguna de las academias de Bellas Artes romanas. Orazio, consciente del talento de su hija, decidió que ésta continuara su formación en privado. Fue por eso por lo que le asignó un preceptor, el que sería el origen de su más horrible desgracia.

 

Al final, Artemisia consiguió convertirse en una pintora de éxito al servicio de personajes tan importantes en la época como Cosme II de Médici. Roma, Florencia, Venecia, Inglaterra y Nápoles se convirtieron en el hogar de esta mujer luchadora que consiguió vivir de su arte. Desde que a los diecisiete años firmara su primera pintura, Artemisa consiguió ganarse una gran reputación como artista raramente reservada a las mujeres.

Artemisa nos legó cuadros religiosos, históricos, retratos, que actualmente se pueden contemplar en grandes pinacotecas del mundo y lugares emblemáticos como el Palazzo Pitti o los Ufizzi en Florencia, El Prado o El Escorial en Madrid y así una larga lista de museos, galerías de arte, palacios o iglesias que acogen las 34 obras que de Artemisa se han conservado.

Artemisia Gentileschi ganó tanto dinero con sus espléndidos cuadros que pudo casar a sus hijas con nobles españoles, previo pago de enormes dotes.

Sirva esta entra entrada para reivindicar a aquellas mujeres que fueron reales, pintaron, esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. La respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores. Es evidente que el número de pintoras fue mucho menor que el de los hombres, pero su lucha fue mucho más intensa y probablemente su autoestima infinitamente más débil.

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