miércoles, 28 de diciembre de 2016

MÚSICA CLÁSICA EUROPEA: LA ÓPERA (31) "El holandés errante"



El holandés errante
El holandés errante  o el buque fantasma (título original en alemán), es una ópera romántica en tres actos de Richard Wagner y con libreto del propio compositor basada en la leyenda del holandés errante narrada en el libro de Heinrich Heine, Memorias del señor de Schnabelewopski de 1831, el tema central es la redención a través del amor.  Se estrenó en la Ópera de la Corte de Dresde el 2 de enero de 1843. En España su estreno tuvo lugar en el Gran Teatre del Liceu el 12 de diciembre de 1885.
Wagner dijo en su autobiografía del año 1870 que se había inspirado durante un tormentoso viaje en barco desde Riga a Londres.

ARGUMENTO

Mientras las últimas olas de la tempestad golpean el barco, el Timonel se adormece lentamente. Es entonces cuando aparece el barco de rojas velas y mástiles negros, que atraca junto al de Daland. Su capitán, el Holandés Errante, salta a tierra, dando rienda suelta a toda su desesperación. Condenado por Dios, cuando blasfemó tiempo atrás al doblar el Cabo de Buena Esperanza, a vagar incesantemente por los mares, teniendo sólo una tregua de un día cada siete años. Si en ese día conseguía el amor de una mujer, sería redimido de su condena. De otro modo, él y su tripulación seguirán vagando por los mares durante toda la eternidad. Es inútil buscar la muerte intentando estrellar el buque contra los acantilados, provocar a los piratas para que lo aborden: el holandés jamás hallará la muerte. Con el paso del tiempo, ha desesperado de encontrar a una mujer que acabe con el suplicio. Hasta ahora, todas se han mostrado inconstantes. Pero está obligado a intentarlo, una vez más.




La ópera empieza con una gran tormenta, y el noruego Daland está con su barco a la deriva, con la tripulación agotada y temerosa por el estado del mar. En ese momento se acerca a ellos un barco fantasma: el barco del holandés errante. Daland aborda el barco y ve las riquezas que el holandés tiene en él. El capitán le pide hospitalidad, y cuando oye hablar de Senta, la hija de Daland, le pide su mano, que éste le concede por codicia.



En casa de Daland, Senta y otras muchachas están hilando. Senta está obsesionada por la leyenda del holandés errante. Erik, su prometido, anuncia la llegada de dos barcos. Cuando toman tierra, Senta reconoce de inmediato al holandés y proclama su disposición a salvarle de su condena. Erik le recuerda a Senta que están prometidos, conversación que oye el holandés, que no quiere que la muchacha rompa su promesa y se prepara para zarpar nuevamente. Senta, consigue escapar de los que la retienen y se tira al mar. En ese momento, los espíritus de la joven y el del holandés, ya redimido por amor, ascienden juntos al cielo. Como se puede ver, es un auténtico drama en el más puro estilo romántico. 

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