jueves, 26 de enero de 2017

CINE. “LOVING”, de Jeff Nichols

Loving y figuras ocultas 

            A los americanos siempre les ha encantado llevar a la pantalla historias reales.   Siempre nos han presentado películas que, como a manera de disculpa, nos decían que estaban basadas en hechos reales, cuando no que eran fiel reflejo de algo ocurrido en la vida real. Para dar mayor credibilidad a que lo que decían, era la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, solían –suelen-, sería mejor decir, presentarnos al final junto a los créditos, imágenes de los personajes reales en los que se basaban los que habíamos visto en la película de turno.

            A mí nunca me pareció que esto fuera correcto.  Yo entiendo el cine como una obra de arte y una obra de arte es, ante todo, creación.   El pintor retrata a la modelo o al paisaje que tiene ante sí, pero no se le ocurre decir que su obra copie a este o a aquella. Es más, puede ocurrir hasta que la obra creada y el modelo que haya servido de inspiración, no sean demasiado parecidos o, incluso, sean totalmente distintos, pero, milagro del Arte, con el paso del tiempo, nadie se acordará del modelo y lo único que prevalecerá será la obra artística para la que han posado.

            ¿A quién le importa cómo era en realidad la reina Maria Luisa pintada por Goya? Ella será tal como nos la ha presentado el artista. Y los olivos y el sol y las nubes pintados por Van Gog.

            Sin embargo, tengo que reconocer, que muchas veces, estas películas están plenamente justificadas y cumplen un papel social muy importante a la vez que sirven para corregir errores de la justicia o enmendar actitudes y silencios injustificables y entonces si, estas películas, aparte de sus méritos artísticos, que también los pueden tener, como es el caso de las dos películas a las que ahora me refiero, sirven para devolver el honor que se quitó a ciertas personas, para restituir y sacar a flote méritos ocultos o escondidos por motivos ruines y falaces y es bueno que las cosas se conozcan, que los méritos de los que son merecedores de ellos, emerjan y sean valorados y admirados y sirvan de ejemplo.

 


            En el caso de “Loving”, se trata de algo que a nuestros ojos, puede parecer increíble que pudiera suceder en los Estados Unidos de Norte América.

Es la historia real de Mildred y Richard Loving, una pareja que se casó en Virginia en 1958. Debido a la naturaleza interracial de su matrimonio, fueron arrestados, encarcelados y exiliados.

Durante una década la pareja luchó por su derecho a regresar a casa, lo que finalmente consiguieron que el Tribunal Supremo incluyera una enmienda en la Constitución del país para que casos así no pudieran volver a ocurrir jamás en ningún Estado de la Unión.

Joel EdgertonRuth Negga, interpretan a los protagonista y lo hacen de forma muy convincente y nos hacen ver que Norteamérica es mucho más que Nueva York, que toda la América del Este y del Sur, la América profunda, la América de la Asociación del Rifle, tiene un poder enorme y son millones y millones de personas que pueden hacer que un hombre como Donald Trump, llegue a ser Presidente de los Estados Unidos.

Pero la película no se aprovecha del tema para ofrecernos escenas de violencia y racismo, aunque están presentes de forma latente. La historia, Jeff Nichols nos la cuenta con naturalidad pero, sin hacerlo explícito, percibimos el dramatismo del trasfondo de todo lo que ocurre.

El director, que proviene del cine independiente, ha conseguido integrarse en el aparato industrial sin perder la esencia del cine en el que se formó.

Y si en “Loving” la injusticia fue no permitir vivir en “su casa”, en “su país” a un matrimonio por el solo hecho de ser de distinta raza hombre y mujer, en “Figuras Ocultas”, de Theodore Melfi, la injusticia es la ocultación de la realidad y la negación de los méritos de unas mujeres que colaboraron en la NASA en los éxitos conseguidos por Norteamérica en la carrera espacial por el solo hecho de ser negras y no atreverse las autoridades a decir públicamente que, además de camareras y limpiadoras, hubo mujeres negras que trabajaron en los departamentos más altamente cualificados de la NASA y contribuyeron de forma decisiva a los éxitos conseguidos. 
Jesús Almendros Fernández
Crítico de Cine, socio colaborador de la Academia

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