jueves, 19 de enero de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (294)

Las Mariposas

El 25 de noviembre de 1960 los cuerpos de las tres hermanas Mirabal, Minerva, Patria y María Teresa, apodadas "Las Mariposas", fueron encontradas en el fondo de un acantilado en la costa de la República Dominicana. Aquel acontecimiento, que fue comunicado como un trágico accidente por el dictador Rafael Leónidas Trujillo, cuyo gobierno se caracterizó durante una treintena de años, por sus constantes violaciones a los derechos humanos y su represión a cualquier oposición de los ciudadanos, dio la orden de acabar con ellas. Este hecho contribuyó a despertar la conciencia entre la población dominicana, que culminó, seis meses después, con el asesinato del caudillo.

En honor a estas tres valientes hermanas asesinadas a garrotazos, que se habían convertido en auténticas heroínas de la lucha clandestina, se conmemora cada año en esta fecha el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, aprobado por la ONU en diciembre de 1999, a propuesta de la República Dominicana con el apoyo de 60 países.

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió el término violencia contra la mujer como: “Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”.

En los dieciséis días que llevamos del nuevo año, tres mujeres han sido asesinadas por sus respectivas parejas, la última degollada en Almería. Ninguna de ellas, había presentado la correspondiente denuncia a pesar del sufrimiento constante de violencia de género a que se veían sometidas. Cuando vea la luz este artículo, posiblemente, se habrá producido algún caso más. El número de muertes por violencia machista durante el pasado año han sido 45 víctimas. Hace unos días, los telediarios de las distintas cadenas, iniciaban el sumario con  unas imágenes especialmente duras. Durante unos minutos solo podíamos ver en la pantalla patadas y puñetazos. Una brutal agresión donde un "bestia" agarraba por el cabello a su pareja, la arrastraba por las escaleras y la metía en el ascensor. "He tenido un arrebato de celos", fueron las primeras declaraciones del presunto maltratador. Hemos tenido oportunidad de visualizar, el pasado veinte de noviembre, un clamoroso ejemplo de violencia de género, en el que se resalta una actitud de dominio hacia una mujer y ella se encuentra sometida a su servidumbre por pánico, por necesidad de afecto o por ser dependiente emocional que vive junto a una pareja dominante capaz de maltratar física o emocionalmente. La mujer agredida que en principio dijo que iba a presentar la oportuna denuncia, no llegó a formalizarla.

La violencia de género es un problema permanente a nivel global. El elevado porcentaje de mujeres que la sufren, sitúa a toda la sociedad ante la gravedad de una preocupación muy compleja que requiere una solución urgente por parte de nuestras instituciones. La OMS estima que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual. Cada ocho horas violan a una mujer en España y solo un 1% de las agresiones terminan en sentencia. El dato se repite en todo el mundo.

Desde la puesta en marcha del servicio telefónico de Información y Asesoramiento de Violencia de Género, 016, y hasta el 31 de octubre de 2016, se han efectuado un total de 634.491 llamadas pertinentes. En general, en los últimos 9 años se han producido más de un millón doscientas mil denuncias. La violencia de género sigue siendo una de las principales lacras de nuestra sociedad manifestándose como vejación, soledad, desprecio, burla, chillidos, abusos, violación, patadas, guantazos... Cada vez más estamos siendo testigos de esta realidad. El papel activo de una sociedad democrática es muy importante para paliar este fenómeno, No se puede tolerar ni un segundo más que a las mujeres se las está maltratando y asesinando.

Para que esta realidad cambie debemos asumir que se trata de un problema social que nos afecta a todos. Así se logrará que se adopten medidas por las distintas instituciones, que refuten todas las formas de explotación, violencia y abuso. Si ha llegado hasta aquí, siéntase implicado, y reflexione en torno a lo que se puede hacer para erradicar la violencia de género de modo que, con su contribución, se puedan obtener los apoyos necesarios que permita erradicar de una vez este daño. 
Antonio Leal Giménez
Académico de Santa Cecilia

2 comentarios:

  1. Magnifico artículo. Sería muy interesante que la Academia programara un ciclo de conferencias y actividades en torno al tema.

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  2. Felicidades a la Academia por interesarse y escribir sobre un tema de tanta actualidad que es una gran lacra en nuestra sociedad.

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