miércoles, 22 de febrero de 2017

INSTRUMENTOS MUSICALES.Piano (XI) 2ª parte.


LA HISTORIA DEL PIANO, 2ª parte

Voltaire, el filósofo, desdeñaba el nuevo instrumento, comparando su sonido con el de un caldero y elogiando, en cambio, la sonoridad de los buenos clavicémbalos. Los músicos -Haydn, Mozart, Clementi- que hasta entonces compusieron sus sonatas para clavicémbalo, a partir de 1770 escriben ya en sus páginas musicales, "para clavicémbalo o pianoforte". En 1822, el director del Conservatorio de París contempla con alarma el excesivo número de alumnos que estudian el nuevo instrumento. El clavicémbalo ha perdido sus últimos reductos y el piano se ha impuesto definitivamente.

  
El triunfo del piano abrió a los compositores un extraordinario horizonte de posibilidades. Se compuso ya especialmente para piano. Son los días de las grandes composiciones de Beethoven, de Mendelssohn, de Chopin de Schumam, de Liszt... El piano se convierte en el instrumento ideal para la versión lírica de los más sutiles matices, de las más delicadas sonoridades, de los más hondos e íntimos estados del alma. Con la tendencia impresionista de Ravel y Debussy surge una nueva fase en la evolución de la ejecución pianística. Al mismo tiempo, la manera colorista de los españoles: Albéniz, Falla, Turina, Granados... especialmente.

 Cada compositor de genio ha creado su técnica propia, su propia manera de traducir en el piano los sueños musicales de su corazón. El lenguaje universal de la música, esa voz inefable que con la misma hondura llega al hombre de París y al de Nueva York, al de Madrid y al de Berlín, ha encontrado en el piano la fórmula ideal de expresión.

 Es interesante, en la fabricación de un piano moderno, la diversidad de materias que son necesarias: roble, haya, abeto y nogal de América para el armazón en que están tendidas las cuerdas; peral, cormac, carpino y arce para el mecanismo; tilo, para el teclado; maderas exóticas para el chapado del mueble; acero fundido, para el marco de una solo pieza que constituye el esqueleto del piano; hierro forjado o acero, para los bordes; alambre de acero envuelto en un alambre de cobre enroscado, para los bordones; ébano y marfil, para las teclas, y piel de gamo y paño, para el mecanismo.

  
    Pedro Salvatierra Velázquez
 Concertista y profesor de Conservatorio

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