domingo, 5 de febrero de 2017

VIVIR DEL CUENTO

Vivir del cuento literario, de la narrativa o de la fábula es algo imposible para los cientos de aficionados que hay en este mundo de las letras. Cuando empezamos a dedicarle demasiado tiempo cada día asumimos, además de la dificultad de ser buen escritor, que la competencia es enorme y que está el mercado repleto de buena literatura, buenos argumentos y buenos escritores. Solo algunos cuentan con la protección de editoriales y el asesoramiento de los que tienen gran experiencia.
La mayoría de nosotros, los otros, los aficionados, después de leer, releer y dar mil vueltas a lo escrito, cuando creemos ingenuos que nuestro "tesoro" está a punto, recurrimos a la búsqueda de editorial. Al fin entiendes algo. Si lo quieres ver en las librerías no queda más que costear la edición.
¿Es vanidad lo que nos mueve? ¿Deseos de ser importante? A estas alturas de la vida somos importantes para la familia y los buenos amigos. Tampoco creo que sea vanidad.
Duele pensar que, perdidas en el ordenador, queden historias que merezcan ser leídas, capaces de conjugar fantasía e ilusión. De combinar bien una pizca de inteligencia con las emociones de sus protagonistas. De dominar el tiempo en lo contado. ¿Son inventadas? ¿Nos desprenderemos de la subjetividad?
Mi abuela me decía: -tienes mucho cuento. Daba demasiados detalles al contar algo. Miren por dónde, un defecto se aprovecha. Y como siempre me gustó escribir, ahora que dispongo de más tiempo… tengo muchos cuentos. Necesito escribir, a veces como un potrillo desbocado, otras con paciencia y calma.
Es esa necesidad la que hace que nos detengamos ante la hoja en blanco y que ésta se desborde. Nadie tiene la culpa. Si acaso… la cantidad de textos de autores que nos siguen entreteniendo, que dominaron la palabra.
Pisamos un mundo ocupado por grandes escritores de "ahora, siempre y -ojalá que- por los siglos de los siglos". ¿Habrá un resquicio para el resto? Me consta que cualquiera no puede vivir del cuento literario, de la narrativa o la fábula. Pero si alguien cuando los lea o nosotros mismos disfrutamos al escribir, el esfuerzo merece la pena. Es la literatura.
María González Forte
Colaboradora de la Academia de Santa Cecilia

1 comentario:

  1. No es vanidad, es pura literatura. Por favor, sigue escribiendo. Es una delicia leerte.

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